El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó hoy modificar los estatutos del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), que estudia el genocidio perpetrado allí en 1994, para que los jueces temporales de la corte tengan voto a la hora de elegir a su presidente e incluso puedan optar a presidirla.

El máximo órgano internacional de seguridad adoptó por unanimidad una resolución que permite así a los jueces "ad lítem", es decir que no desempeñan funciones permanentes en el TPIR, presentarse a la presidencia de la corte y votar durante un proceso que hasta ahora estaba salvaguardado sólo para los magistrados permanentes.

Además, la resolución del Consejo de Seguridad decide que un juez no permanente que sea elegido presidente del tribunal "puede ostentar los mismos poderes que un juez permanente", lo que supone un cambio importante en los estatutos de la corte que responde a una petición de sus mismos representantes.

Los responsables del TPIR habían expresado recientemente su preocupación acerca de la falta de personal ante la marcha de algunos magistrados permanentes y los compromisos en los que varios de ellos se encuentran inmersos.

Se decide además que un juez "ad lítem" que sea elegido como vicepresidente del tribunal podrá ejercer de presidente cuando se requiera.

En la resolución, presentada por Portugal y aprobada por los quince miembros del Consejo, se deja claro, sin embargo, que no se modifica el estatus de los magistrados independientemente de sus funciones, ni tampoco se cambiarán las compensaciones económicas ni los beneficios que reciben.

El Consejo de Seguridad también dio permiso en la resolución al presidente actual del TPIR, Dennis Byron, a dedicarse "a tiempo parcial" al tribunal a partir del 1 de septiembre y a iniciar "una nueva ocupación judicial a la que se le ha asignado".

El Tribunal Penal Internacional para Ruanda se estableció en la ciudad tanzana de Arusha en 1994 para juzgar a los principales responsables del genocidio ruandés, en el que en cien días fueron asesinadas, según cifras de la ONU, unas 800.000 personas, la mayoría tutsis y también hutus moderados.