La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU alertó hoy que, un año después de las devastadoras inundaciones en Pakistán, todavía se necesitan más de 600 millones de dólares para financiar proyectos que permitan a los millones de afectados recuperar la normalidad.

"A pesar de los espectaculares esfuerzos realizados, la magnitud del desastre ha superado la respuesta obtenida hasta el momento. Las familias afectadas por las inundaciones necesitan todavía ayuda para reconstruir sus vidas", señaló la subsecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios y titular de la OCHA, Valerie Amos.

En un mensaje difundido con motivo de la próxima conmemoración del primer aniversario de la catástrofe, Amos cifró en más de 600 millones de dólares la ayuda económica que necesitan los proyectos de reconstrucción en el país para llevar a cabo "actividades esenciales para que la normalidad retorne a la vida de los afectados".

Se trata de esfuerzos para "rehabilitar los pozos de agua, renovar el sistema de atención sanitaria primara y reconstruir las escuelas" que siguen sin funcionar en las zonas afectadas por las inundaciones.

Amos destacó además que, ante la llegada de la temporada de lluvias y el mantenimiento de la precaria situación en la que vive la población, hay "dos millones de personas en riesgo de sufrir los impactos de nuevas inundaciones, debido en parte a la falta de recursos económicos para la reconstrucción".

"Hay que intensificar los esfuerzos para reducir la vulnerabilidad de esas familias y ejecutar trabajos urgentes de prevención en las orillas de los ríos, los canales de riego y otras infraestructuras", señaló la subsecretaria general de la ONU.

A finales de julio de 2010 se desataron en Pakistán, a causa de las lluvias monzónicas, unas inundaciones que golpearon el norte del país, aunque con el paso de las semanas el drama fue descendiendo a las provincias de Baluchistán (suroeste), Punyab (este) y Sindh, más al sur.

Amos señaló que esas inundaciones fueron "una de las catástrofes naturales más devastadoras del mundo en los últimos tiempos", mientras que aplaudió los esfuerzos llevados a cabo por el Gobierno de Pakistán, el Ejército, la comunidad humanitaria y la población civil para salvar miles de vidas en los meses posteriores.

Las inundaciones destruyeron "millones de hectáreas de cultivo, mataron al ganado, dañaron las infraestructuras y el sustento de muchos afectados a una escala sin precedentes", subrayó la titular de la OCHA.

Según datos del Gobierno paquistaní actualizados en enero, 1.985 personas perdieron la vida, 2.946 resultaron heridas y 20,1 millones se vieron afectadas por la catástrofe.