Cuatro hombres fueron encontrados culpables de haber participado en una masacre de 15 personas en 2010 en Ciudad Juárez, un hecho que indignó al país y llevó al gobierno a plantear un reajuste de su estrategia de seguridad en la violenta localidad fronteriza.

Los jueces que determinaron el jueves su culpabilidad resolvieron que hasta el 11 de julio se anunciará la sentencia específica para cada uno de los hombres involucrados en la masacre de Villa de Salvárcar, la zona de Ciudad Juárez donde a finales de enero de 2010 un comando armado irrumpió una fiesta juvenil a la que asistían varias personas sin nexos con el crimen.

El ataque dejó 15 muertos, en su mayoría jóvenes, y 10 heridos.

Identificados como Juan Alfredo Soto Arias, Aldo Fabio Hernández Lozano, José Dolores Arroyo Chavarría y Heriberto Martínez los cuatro fueron hallados culpables tras un juicio oral en el que la Fiscalía de Chihuahua, estado al que pertenece Ciudad Juárez, presentó a 17 testigos, entre ellos algunos que se encuentran en un programa de protección.

La masacre causó un fuerte impacto en todo México y provocó exhortaciones para cambiar el enfoque de la lucha contra la violencia relacionada con el narcotráfico en la ciudad.

El gobierno dijo inmediatamente después del ataque que se había tratado de un choque entre bandas criminales rivales, una tesis de la que inicialmente se hizo el propio presidente Felipe Calderón, lo cual desató la indignación de los familiares de las víctimas que rebatieron la afirmación.

Unos días después el propio Calderón ofreció una disculpa a los familiares en una visita que hizo a Juárez para encontrarse con varios sectores sociales locales.

La masacre llevó al gobierno a anunciar un plan denominado "Todos Somos Juárez" para implementar diversas acciones que intentan recomponer el tejido social, como la construcción de más escuelas, becas y la limpieza de parques.

Pese a la presencia permanente de cientos de agentes y la aplicación del plan, la violencia se ha mantenido en Ciudad Juárez, donde se ha registrado en los últimos año el mayor número de asesinatos atribuidos al crimen organizado.

El gobierno afirmó hace unas semanas que de octubre de 2010 a mayo del 2011 se habían reducido en un 60% los homicidios al pasar de 11 a cuatro por día.

La violencia del crimen organizado ha dejado en todo el país más de 35.000 asesinatos desde diciembre de 2006, cuando el gobierno federal lanzó su ofensiva contra el narcotráfico.