Cientos de manifestantes lanzaron piedras al cuartel de las fuerzas de seguridad en la ciudad de Suez e incendiaron vehículos policiales al crecer la impaciencia por las demoras en el proceso penal contra ex integrantes del gobierno derrocado.

Esta nueva ola de disturbios amenaza con sumir nuevamente a la nación en una crisis política.

En un esfuerzo encaminado a contener la ira de la población, el Ministerio del Interior anunció el miércoles que cientos de policías de alto nivel serán destituidos por su participación en la brutal represión de manifestantes antigubernamentales a principios de este año que dejó unos 850 muertos.

El ministro del Interior Mansur el-Essawi afirmó en un comunicado que será el mayor cambio de dirigencia en la historia de su ministerio.

El exigir justicia contra aquellos que mataron manifestantes se ha convertido en un punto de disidencia para el movimiento de protesta, unos cinco meses después de que el presidente egipcio Hosni Mubarak fuera derrocado gracias a un movimiento popular de protestas que puso fin a un gobierno de casi tres décadas caracterizado por su amplia corrupción y los abusos de la policía.

Muchos egipcios consideran que Mubarak y algunos de sus aliados tan odiados han sido retirados, pero los pilares de su régimen aún conservan sus cargos, entre ellos el poder judicial.