El Vaticano tomó medidas el jueves para dar más independencia a su nuevo organismo de supervisión financiera, al anunciar que el presidente de éste ha dejado de ser administrador de la Santa Sede.

El nombramiento del cardenal Attilio Nicora como presidente de la Autoridad de Información Financiera había creado interrogantes sobre un posible conflicto de interés debido a su doble responsabilidad.

La oficina de vigilancia, diseñada para ser completamente independiente, empezó a trabajar en abril para asegurar que las transacciones financieras del Vaticano cumplen con las leyes internacionales y de la Unión Europea contra el lavado de dinero y el financiamiento a grupos terroristas. Fue creada en medio de una investigación efectuada por fiscales en Roma de transacciones sospechosas en el banco de la Santa Sede.

El padre Ciro Benedettini, vocero del Vaticano, dijo el jueves que "el sentido común" dicta que, como presidente del organismo supervisor independiente, Nicora no debe ser responsable de verificar la operación de su otra oficina, que supervisa a los empleados y los bienes de la Santa Sede.

Nicora pidió dejar su trabajo de administrador para enfocarse exclusivamente en la autoridad financiera y el papa Benedicto XVI aprobó su renuncia, dijo el Vaticano.

En mayo, una integrante liberal holandés del Parlamento Europeo, Sophie in 't Veld, solicitó formalmente a la Comisión Europea que investigara si la autoridad financiera del Vaticano puede ser verdaderamente independiente debido a los dos puestos que ejercía Nicora y si había un conflicto de interés.

La autoridad fue creada en momentos en que la Santa Sede aprobaba nuevas leyes para combatir el lavado de dinero y el financiamiento a grupos terroristas, en un gran esfuerzo para cumplir con las normas de la UE y eliminar su imagen como un paraíso de impuestos sumido en el secretismo y el escándalo.

El Vaticano prometió aprobar esas leyes cuando hizo un acuerdo monetario con la UE en diciembre de 2009, pero el esfuerzo tomó mayor fuerza después de la investigación de lavado de dinero en el banco del Vaticano, que avergonzó a la Santa Sede y al presidente del banco, el economista Ettore Gotti Tedeschi.