De las nuevas series de televisión anunciadas para la próxima temporada, ninguna ha llamado la atención del público (y escandalizado a algunos) como "The Playboy Club".

Este drama de la NBC tendrá la compañía de otro estreno ambientado en los 60: "Pan Am" de la ABC, enfocado en las coquetas aeromozas del inicio de la era del jet.

Ambas serán contemporáneas aproximadas de "Mad Men", uno de los escasos dramas de época (sin contar los westerns) que han tenido éxito en la televisión abierta.

"The Playboy Club" tiene lugar en Chicago en el club nocturno inaugurado poco antes para aprovechar la seductora atracción de la revista Playboy, que entonces tenía menos de 10 años de existencia. Según la visión del fundador Hugh Hefner, el club sería una guarida para los fanáticos de Playboy al dar vida a la revista.

A juzgar por el primer episodio, cuyo estreno en Estados Unidos está previsto para el 19 de septiembre, "The Playboy Club" es un trago fuerte. Hay glamour, música, misterio, pecado, una pizca de historia cultural y, desde luego, la omnipresencia del sexo.

"El legendario Playboy Club de Chicago es la puerta a todas tus fantasías", dice la descripción de la serie, "y la llave es el símbolo de estatus más codiciado de su tipo". En ese palacio del placer, uno se codea con "los mafiosos, políticos y artistas más famosos de la década", además de Nick Dalton (el protagonista de la serie, encarnado por Eddie Cibrian), un misterioso abogado vinculado con el hampa, poseedor de una merecida fama de — ¿qué, si no? — audaz playboy.

Pero según el creador de la serie Chad Hodge, "The Playboy Club" trata sobre todo de las conejitas, esas camareras "mírame y no me toques" encorsetadas en satén y con sus pompones de algodón en la cola que dieron al club su mítica seducción.

"A través de ellas", dijo Hodge, "tenemos todo lo demás: melodrama, crimen, sexo, relaciones y hechos de importancia cultural para el mundo en general".