Sumida en una crisis futbolística y tras haber sufrido un histórico repudio popular, Argentina comprometió su ilusión de quedar como primera de su grupo y hasta podría ser eliminada de una Copa América que organizó para ganarla.

Una magra cosecha de dos puntos sobre seis posibles, dejaron al equipo de Lionel Messi con la obligación de vencer el lunes a Costa Rica en Córdoba, en el cierre del Grupo A. Y aún así, el liderazgo de su llave no está garantizado.

Argentina, dirigida por Sergio Batista, decepcionó en la noche del miércoles al igualar 0-0 ante Colombia en Santa Fe, como lo había hecho cuanto terminó 1-1 ante Bolivia en La Plata.

Con Bolivia pareció un mal paso, pero ante Colombia ya fue un avance al abismo.

"Tenemos y podemos revertir la situación porque confiamos en que podemos", dijo Batista, que antes de este certamen señaló que su ideal era que Argentina jugase como el Barcelona español, donde Messi destila todo su talento.

Por ahora, la selección de Batista no se asemeja siquiera al Barcelona, pero de Ecuador.

Argentina juega a todas luces mal y Messi padece el desconcierto que envuelve al equipo, que se fue de la cancha en Santa Fe bajo una catarata de insultos y silbatinas de una magnitud muy pocas veces vista para una selección albiceleste.

"Los insultos duelen, pero somos nosotros los que podemos cambiarlos", dijo el delantero del Manchester City, Carlos Tevez. "¿Qué le voy a decir a la gente? Tienen razón en calentarse (enojarse), tienen razón en todo, hay que demostrar adentro de la cancha".

Tevez, uno de los dos máximos goleadores de la Liga inglesa, forma parte de una pobre ofensiva que completan Messi y Ezequiel Lavezzi. Salvo Messi, sus dos compañeros que deambulan por las puntas tendrían las horas contadas como titulares.

Messi hace lo que puede, que por ahora es poco, y además juega aislado y se muestra contrariado por la situación.

El Messi del Barcelona lanza un tiro libre y la clava en un ángulo o le pasa raspando. Ante Colombia remató uno que por poco le pega a la luna.

En la retaguardia, Nicolás Burdisso y Gabriel Milito salen a destiempo; en medio se abusa del traslado de la pelota, como lo hace Ever Banega y solo el arquero Sergio Romero se salva de las críticas, básicamente por lo hecho ante Colombia cuando evitó una catástrofe al tapar al menos cuatro pelotas de gol.

El público en Santa Fe le hizo saber su disgusto a Batista reclamando su renuncia y aclamando a coro a Diego Maradona, su antecesor en el cargo y que dirigió a Argentina en el Mundial de Sudáfrica 2010.

"Argentina volvió a jugar muy mal y de no ser por el arquero Sergio Romero hubiese perdido", dice Diario Popular. "La gente se lo hizo saber a los jugadores y al técnico Batista".

El deportivo Olé destaca que "no se trata de pedir la cabeza de nadie, menos la de Batista, pero la situación marca lo rápido que se cambia el ánimo (de triunfalismo previo) y lo fácil que se instala la crisis".

A pesar de que Argentina terminó mal el primer tiempo, y jugó igual el segundo, Batista se mostró reacio a hacer cambios y recién los hizo en el complemento cuando entraron Fernando Gago, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín por Esteban Cambiasso, Lavezzi y Banega, respectivamente.

Esos tres relevos, junto con Javier Pastore que se quedó en el banco, son candidatos a jugar de entrada ante Costa Rica, si es que Batista decide meter mano a fondo.