Una intensa ola de frío ha ocasionado varias muertes por hipotermia en países del Cono Sur, que han enfrentado inusuales temperaturas bajo cero, y nevadas en el desierto chileno de Atacama, el más árido del mundo.

En Uruguay, en medio de críticas a la gestión del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) se informó el miércoles la sexta muerte por la ola de frío que afecta a Uruguay.

Se trata de un hombre de 69 años que vivía en precarias condiciones en el departamento de Durazno, unos 100 kilómetros al norte de Montevideo, informó el médico forense Eduardo Orrico a la prensa.

El Senado aprobó el martes una ley que permite a las autoridades internar por la fuerza a los indigentes que viven en la calle, muchos de los cuales sufren alteraciones mentales o son adictos, para evitar que corra peligro su vida por las bajas temperaturas. La iniciativa deberá ser aprobada ahora por la Cámara de Diputados.

En tanto, los legisladores convocaron a la ministra de Desarrollo Social Ana Vignoli al parlamento a dar explicaciones sobre la emergencia desatada por la ola de frío polar que ya lleva más de una semana.

La ola de frío polar afecta también Argentina, donde han muerto cinco personas desde la semana pasada.

La policía informó el miércoles del fallecimiento de un hombre en la ciudad norteña de San Salvador de Jujuy a causa de una hipotermia. La víctima había pasado la noche del martes al aire libre y estaba alcoholizada, según indicó la agencia oficial de noticias Telam.

Entre las víctimas del frío también están una pareja de ancianos que murieron en la ciudad de San Cayetano, a unos a 578 kilómetros al sur de Buenos Aires, en su vivienda precaria y sin calefacción.

En tanto un hombre fue hallado muerto en su casa del paraje Cañada Honda de la provincia de San Luis y otro que carecía de vivienda y vivía en la calle fue encontrado sin vida en la ciudad de Mendoza, dijeron medios de prensa. Ambos lugares están situados en el oeste argentino.

Aunque en varios países de la región se han establecido albergues para recibir a quienes viven en la calle, muchos prefieren no acudir o no se enteran de su existencia.

En Santiago de Chile las temperaturas han descendido hasta 8,5 grados Celcius bajo cero, mientras en el extremo norte se han registrado lluvias, vientos y nevazones no vistas hace 20 años y que dejaron unos 9.000 damnificados, según la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior.

Parte de las regiones afectadas se ubican en pleno desierto de Atacama, el más árido del mundo, donde lo último que se esperaba era ver nieve.

Las construcciones del extremo norte chileno no están diseñadas para soportar las condiciones descritas.

Decenas de caseríos quedaron aislados, hay caminos interrumpidos por las capas de nieve que se elevan hasta 80 centímetros en algunos sectores, al igual que pasos fronterizos cerrados.

La mina de cobre de Chuquicamata, en Antofagasta, está operando, pero bajo una alerta preventiva