Cientos de miles de habitantes de Bengasi, bastión de las fuerzas rebeldes, han marchado por sus calles para exigir la renuncia del coronel Muamar el Gadafi, en respuesta a una concentración similar celebrada por el régimen libio en Trípoli el pasado día 1.

"Esta es nuestra revolución", aseguró a Efe Marwa Al Guriani, que agregó: "Estoy aquí porque este es un mensaje que tenemos que enviar a Gadafi, es el momento de irse", dijo esta joven de 22 años que el pasado marzo regresó del Reino Unido a Libia para apoyar el levantamiento popular.

Los participantes, que ondeaban banderas de la antigua monarquía, que los rebeldes han rescatado como símbolo del levantamiento, se concentraron en el cuartel de las Brigada de Gadafi, la "Katiba", donde en los primeros días del levantamiento del 17 de febrero tuvieron lugar los enfrentamientos más sangrientos entre manifestantes y militares.

Alrededor de 400 personas murieron en los tres días de combates hasta la retirada de los soldados del cuartel, que se ha convertido en uno de los símbolos de la lucha contra el régimen.

El máximo dirigente del Ejército rebelde, el general Abdul Fatah Yunis, apareció ante los manifestantes y prometió que la guerra "terminará pronto".

Yunis, antiguo primer ministro y comandante en jefe de las fuerzas especiales de Gadafi, instó a los seguidores del líder libio a que abandonaran al coronel a cambio de amnistía y paz.

Asimismo, y en solidaridad con los ciudadanos libios contrarios a Gadafi que permanecen en Trípoli, lo manifestantes pidieron paciencia hasta la liberación del feudo gadafista.

El pasado día 1 de julio, el régimen libio organizó una concentración masiva en la capital libia, durante la que Gadafi aseguró que el pueblo libio podría llevar la guerra al Mediterráneo y a suelo europeo.