El escándalo de espionaje telefónico en Gran Bretaña se intensificó el miércoles a medida que el alcance de la intrusión de un popular tabloide en correos de voz privados se hizo más claro: Víctimas de asesinato, víctimas del terrorismo, estrellas de cine, figuras del deporte, políticos, el séquito de la familia real.

Casi nadie, al parecer, estaba a salvo de un tabloide decidido a vencer a sus rivales, al precio que fuere.

El centro del escándalo es el periódico News of the World — que ahora enfrenta un boicot publicitario — y los altos ejecutivos de sus empresas matrices: Rebeca Brooks, presidenta ejecutiva de News International, y su jefe, el potentado de los medios de comunicación Rupert Murdoch.

En su primer comentario desde que se revelaron los últimos detalles, Murdoch dijo el miércoles en un comunicado que Brooks seguirá a la cabeza de sus diarios británicos pese a los llamados para su renuncia.

El escándalo, que ya ha tocado a la oficina del primer ministro, David Cameron, se amplió cuando la Policía Metropolitana de Londres confirmó que investiga las pruebas de News International, según las cuales algunos agentes aceptaron ilegalmente los pagos de su tabloide a cambio de información.

La lista de víctimas potenciales también creció. El miércoles surgieron revelaciones de que los teléfonos de familiares de personas muertas en los ataques terroristas contra el sistema de transporte público de Londres del 7 de julio de 2005, así como personas vinculadas a otras dos niñas asesinadas, también habían sido blanco de las escuchas ilegales.

El verdadero alcance de la intervención ilegal de teléfonos todavía no está claro, y podría tardar meses en conocerse a medida que se desarrollan las investigaciones.

Graham Foulkes, padre de una de las víctimas de los ataques de 2005, dijo que fue informado por la Policía que figuraba en una lista de nombres de víctimas que podrían haber sido espiadas.

"Quedé anonadado y horrorizado", dijo Foulkes a The Associated Press. "Me cuesta creer que alguien podría ser tan malvado y tan artero y que alguien pudiera trabajar para una organización que incluso hoy intenta defender lo que consideran una práctica normal".

"La Policía está implicada ahora. El primer ministro debe ordenar una investigación independiente y todos los implicados deberían ser enjuiciados", agregó Foulkes.

Foulkes también exigió la renuncia de Brooks, la ex editora de News of the World que ahora es presidenta ejecutiva de News International, la división británica de diarios de News Corp., el imperio mediático de Murdoch. News Corp. es propietaria de una amplia gama de periódicos, entre ellos News of the World, The Sun, y el Wall Street Journal.

"Se tiene que ir", dijo Foulkes. "Ella no puede decir lo siento, nos atraparon. Por supuesto que ella es responsable de la ética y las prácticas de su departamento. Su posición es insostenible".

Brooks, una de las mujeres más poderosas en el periodismo británico, afirma que no sabía del espionaje telefónico. Dijo que continuará dirigiendo la compañía.

Foulkes también desafió a Murdoch a reunirse con él para discutir la intrusión en su privacidad.

En el Parlamento, los legisladores celebraron un debate de emergencia para pedir el enjuiciamiento de los responsables de espiar el teléfono de Milly Dowler, la joven de 13 años que fue secuestrada y asesinada, cuyo caso desató el escándalo, y otros.

El caso Dowler provocó la indignación nacional por las acusaciones de que el tabloide dominical borró los mensajes de voz de la joven, dándole a sus padres la falsa esperanza de que todavía estaba viva después de que desapareció en 2002.

El primer ministro Cameron pidió que fuera investigada la conducta de News of the World y el hecho de que la primera investigación policial no descubriera las denuncias surgidas ahora.

"Ya no estamos hablando de políticos y celebridades, estamos hablando de espiar los teléfonos de víctimas de asesinato, potencialmente de víctimas de terrorismo", dijo Cameron.

"Es absolutamente repugnante lo ocurrido", dijo Cameron, que habló en la Cámara de los Comunes poco antes de comenzar el debate de emergencia.

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Robert Barr, Danica Kirka, Meera Selva, David Stringer y Cassandra Vinograd contribuyeron a este despacho.