El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo hoy no ver problemas en la entrega de armas por parte de Francia a los rebeldes libios, aunque dejó claro que la Alianza Atlántica no ha tenido nada que ver con ella.

"Entiendo que esta entrega de armas de Francia se dio con el objetivo de proteger a los civiles, de hacerlos capaces de defenderse de ataques", señaló Rasmussen en una rueda de prensa.

Sin embargo, insistió en que la operación para armar a las fuerzas opositoras al régimen de Muamar el Gadafi no se hizo en "un marco de la OTAN" ni es "parte de su misión".

Rasmussen recordó que el mandato de Naciones Unidas bajo el que opera la Alianza ordena la imposición de una zona de exclusión aérea, de un embargo de armas y la protección de los civiles.

"Hemos aplicado esta resolución satisfactoriamente", indicó.

Francia ha defendido en todo momento que su decisión de armar a los rebeldes no incumple las resoluciones del Consejo de Seguridad a pesar de que éstas incluyen un embargo armamentístico, pues permitió frenar los ataques del régimen sobre la población.

"La resolución deja claro que, en circunstancias excepcionales, podemos dejar de lado el embargo siempre y cuando el objetivo de la medida sea proteger a la población civil", dijo el embajador francés ante la ONU, Gérard Araud, el pasado 29 de junio.

Algunos países como China, sin embargo, consideran que París fue más allá de lo que autorizan las resoluciones, en una acción que para la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, es cuestión de "interpretación".