Un nuevo informe de la ONU critica duramente a Israel por el uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes libaneses durante los disturbios registrados el pasado 15 de mayo en el Día de la Nakba, en los que murieron siete personas, informa hoy el diario "Haaretz".

El documento, del que da cuenta hoy el periódico, ha causado un enorme revuelo en Israel y provocado que el Ministerio de Asuntos Exteriores haya interrumpido hasta nuevo aviso los contactos con su autor, el coordinador especial de Naciones Unidas para el Líbano, Michael Williams.

El documento se centra fundamentalmente en los sucesos que se registraron en la jornada de la Nakba (Desastre), con la que los palestinos conmemoran el exilio y la desposesión que supuso para ellos la creación del Estado judío en 1948 y que se recuerda cada 15 de mayo.

En la zona fronteriza del Líbano perdieron la vida siete personas y más de un centenar resultaron heridas por fuego israelí cuando se manifestaban durante esa jornada.

En las conclusiones del informe recientemente entregado a los miembros del Consejo de Seguridad y al que ha tenido acceso el Haaretz, el secretario general de la ONU, Ban-Ki Moon, expresa su preocupación por el "uso directo de fuego real contra manifestantes desarmados" que trataron de abrir una brecha en la frontera.

Asimismo, llama al Ejército libanés y al israelí a tratar de impedir que se vuelvan a producir incidentes parecidos.

Entre 8.000 y 10.000 manifestantes participaron en las protestas del Día de la Nakba en el Líbano, la mayor parte refugiados palestinos.

Alrededor de un millar de participantes se separaron de la principal manifestación, en la que no se registraron desórdenes, y se dirigieron hacia la verja fronteriza con Israel, donde arrojaron piedras y artefactos incendiarios y sustrajeron 23 minas antitanque, dice el documento.

El informe se basa en una investigación elaborada por la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) y apunta que los manifestantes palestinos fueron los que iniciaron los disturbios, siendo los primeros en emplear la violencia, en violación de la resolución 1701 que puso fin a la guerra entre Israel y la milicia chií libanesa Hizbulá en el verano de 2006.

Sin embargo, el informe critica abiertamente al Ejército israelí porque "aparte de efectuar disparos de advertencia, no empleó métodos convencionales para dispersar a los concentrados" y utilizó "armas letales".

La ONU va más allá al afirmar que "el disparo de fuego real por las Fuerzas de Defensa de Israel al otro lado de la Línea Azul (fronteriza con Líbano) contra los manifestantes, que acabó con la pérdida de vidas civiles y un número significativo de heridos, constituye una violación de la resolución 1701 y no fue proporcional a la amenaza que corrieron los soldados israelíes".