La ONU señaló hoy algunos de los grandes avances detectados recientemente contra la discriminación de las mujeres en Latinoamérica, particularmente en el campo político y en la lucha contra la violencia de género, aunque pidió un mayor compromiso en la región para lograr una verdadera igualdad.

Así se desprende del primer informe mundial elaborado por ONU Mujeres, la agencia que vela por la igualdad de género, que señala que las mujeres siguen discriminadas en buena parte del mundo pese a los avances logrados en regiones como Latinoamérica y el Caribe.

Según el informe, Latinoamérica puede felicitarse por el peso que la mujer ha logrado en el ámbito político en numerosos países de la región y por los "grandes pasos" de los últimos años para combatir la violencia de género, pese a que aún queda trabajo por delante.

La agencia que dirige la chilena Michelle Bachelet destaca concretamente a Costa Rica, país que eligió en 2010 a su primera presidenta, Laura Chinchilla, y "uno de los cuatro únicos países del mundo donde las mujeres suman más del 30 por ciento de los parlamentarios, ministros y jueces del Tribunal Supremo".

"En Costa Rica, las mujeres parlamentarias han jugado un papel clave a la hora de aprobar nuevas leyes sobre sanidad, violencia doméstica y derechos laborales para las trabajadoras domésticas", señala el estudio.

Además de Costa Rica, la agencia de la ONU reconoce a Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador y Guyana, lugares donde se ha alcanzado o sobrepasado la barrera del 30 % en la representación femenina en sus parlamentos.

ONU Mujeres destaca que hay cuatro jefas de Estado o presidentas de Gobierno: las presidentas Cristina Fernández (Argentina), Dilma Rousseff (Brasil) y Laura Chinchilla (Costa Rica), y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissesar.

El informe subraya que el 97 % de los países de Latinoamérica cuentan con leyes que penalizan la violencia de género, una cifra que es motivo de aplauso, aunque alerta de que la violencia doméstica es todavía "común en la región".

El estudio cuenta con datos de una encuesta realizada en 11 países de la región, que señala que un tercio de las mujeres han sufrido violencia física y un 16 % han sido objeto de violencia sexual en su vida.

Además, la ONU alerta de que menos de la mitad de los países latinoamericanos no penalizan concretamente la violación marital, algo que debe cambiar mediante medidas impulsadas por los Gobiernos.

"Los cambios en las leyes, cuando se aplican correctamente, sientan las bases para lograr cambios de actitud y mejorar la posición de las mujeres en la sociedad", indican los expertos encargados del informe.

Así, aseguran que recientemente se ha producido un "cambio de actitud" hacia la violencia doméstica debido a medidas puestas en marcha, como demuestran los resultados de otra encuesta realizada en 7 países y que indica que el 85 % de los hombres consideran que "nunca es justificable" que un marido le pegue a su mujer.

ONU Mujeres denuncia que en Bolivia, República Dominicana, Colombia, Perú, Honduras y Haití al menos el 25 % de las mujeres aseguran no tener voz en las decisiones diarias de su hogar, lo que, según el informe, dificulta su acceso a los sistemas de justicia.

En ese sentido, se denuncia que, mientras en Costa Rica, Paraguay y Perú un 20 % de las mujeres sufren ataques sexuales, "pocas o ninguna los denuncian ante la Policía", algo que se agrava en el seno de las comunidades indígenas, donde las barreras lingüísticas alejan a las mujeres de los sistemas de justicia.

Latinoamérica es un ejemplo, sin embargo, en la inclusión de las mujeres en las fuerzas de seguridad y la promoción de las comisarías de mujeres, instalaciones que existen en 13 países de la región -liderados por Brasil, con 450 comisarías- y un factor que ha hecho aumentar el número de denuncias de ataques sexuales.

En cuanto al mercado laboral, el estudio de ONU Mujeres destaca los avances logrados en el reconocimiento de los derechos de las trabajadoras domésticas en países como Brasil, pero señala que el continente cuenta con "millones de mujeres trabajando en puestos de trabajo vulnerables, desprotegidos de las leyes laborales".

Entre las llamativas conclusiones que presenta el informe de la agencia de la ONU, destaca que en el conjunto del continente las mujeres pueden llegar a cobrar hasta el 40 % menos que los hombres, algo que el organismo invita a cambiar.