El escritor Fernando Iwasaki cree que la concesión del Premio Nobel a Mario Vargas Llosa arroja una nueva luz sobre la trayectoria del gran novelista peruano, pero no va a impedir que siga siendo "el autor del compromiso", que, en su caso, "además de ser ético como en Sartre, tiene algo de épico".

"Vargas Llosa convierte la ética en una forma de épica y desafía la impopularidad precisamente por esa afición épica que tiene de tratar de mantener una actitud muy coherente y rectilínea siempre", afirma en declaraciones a Efe Iwasaki, que estos días ha participado en El Escorial (Madrid) en el curso de verano dedicado al autor de "La fiesta del Chivo".

Iwasaki (Lima, 1961) considera necesario situar la obra de Vargas Llosa "en las nuevas coordenadas que supone estar en posesión del Nobel y ver lo que representa en la esfera de la literatura en español y en la de la literatura universal".

Residente en Sevilla desde hace más de veinte años, Iwasaki tiene claro que Vargas Llosa "ha sido, en el mundo de la literatura latinoamericana, una figura de referencia para autores nacidos en los años cincuenta, sesenta y setenta".

Así, el autor de "La casa verde" influyó en escritores de países distintos como Alonso Cueto, Héctor Abad Faciolince, Juan Villoro, Carlos Franz, Arturo Fontaine y Roberto Bolaño.

También "se han beneficiado del magisterio de Vargas Llosa" los autores nacidos en los años sesenta (Alberto Fuguet, Jorge Eduardo Benavides o Edmundo Paz Soldán, entre ellos) y otros más jóvenes como Juan Gabriel Vásquez, Santiago Roncagliollo o Andrés Neuman.

En cuanto a España, desde que el novelista peruano publicó "La ciudad y los perros", en 1962, cambia la manera de escribir de los contemporáneos españoles, "se ve que hay una mayor atención a la técnica narrativa y que el 'boom', con Vargas Llosa entre ellos, va a influir en la obra de Caballero Bonald, Cela, Juan Benet y de muchos más".

"Pero es en los escritores españoles que eran muy jóvenes al final de la dictadura o al comienzo de la transición en quienes la influencia de Vargas Llosa es mayor. Pienso en Almudena Grandes, Eduardo Mendicutti, Luis Landero, Antonio Muñoz Molina y sobre todo en Javier Cercas, que siempre ha reconocido sus deudas" con el novelista peruano, subrayó Iwasaki.

Si en el mundo de habla hispana la importancia de Vargas Llosa "está más que demostrada", en la literatura universal el Nobel "supone un espaldarazo al español como lengua de conocimiento", y le va a dar "un peso mayor", opina Iwasaki.

El autor de "Conversación en la Catedral" es un escritor en diálogo con autores de otras lenguas, que "relee a clásicos como Cervantes, Flaubert o Tolstoi, los hace dialogar con contemporáneos como Camus, Sartre, Malraux, y que analiza la obra de Conrad o de Faulkner".

Eso puede derivar en que, "gracias a Vargas Llosa, haya gente que lea a Faulkner, Flaubert o Malraux".

"Todo esto sirve para demostrar el nuevo escenario en el cual hay que ver a Vargas Llosa", dijo Iwasaki, escritor, columnista e historiador, antes de subrayar el carácter "épico" del compromiso que mantiene el Premio Nobel y de recordar que "los héroes épicos siempre acaban mal y tienen un final trágico".

"Pero creo que el Nobel no va de ninguna manera a impedir que siga caminando por ese alambre", concluyó Iwasaki.