El relator de la ONU sobre los Derechos de los Indígenas, James Anaya, instó hoy al Gobierno peruano y a los líderes indígenas del departamento de Puno (sureste del país) a dialogar para solucionar el conflicto social causado por la explotación minera y petrolera en esa región.

Una huelga indefinida se inició el pasado mayo en Puno con el objetivo de conseguir la anulación de las concesiones mineras, una medida que fue acompañada por protestas y el cierre forzado del paso fronterizo con Bolivia.

En ese contexto, la violencia estalló la semana pasada en Juliaca (capital de Puno) y murieron 5 personas y más de 40 resultaron heridas cuando los manifestantes intentaban tomar el aeropuerto de la ciudad.

"Llamo al Gobierno peruano y a los dirigentes indígenas que participaron en las protestas de Puno a mantener un diálogo de buena fe para solucionar el conflicto generado por la actividad minera y petrolera en la región", dijo Anaya.

Recomendó que en la búsqueda de una solución pacífica se pongan en funcionamiento mecanismos de consulta a los pueblos indígenas, adaptados al contexto de las mencionadas actividades extractivas.

Asimismo, exhortó a que se atiendan los problemas relacionados con los efectos nocivos de la actividad minera en la región.

Anaya reclamó también que se garantice que "las protestas legítimas de los pueblos indígenas en defensa de sus derechos, así como la respuesta por parte de la fuerza pública, no generen situaciones que pongan en riesgo la vida y la integridad de los manifestantes y de otros ciudadanos".

Finalmente, pidió que las autoridades adopten las medidas para "esclarecer los hechos ocurridos el pasado 24 de junio en Juliaca y procedan con diligencia a investigar, procesar y sancionar a los responsables".