Los cancilleres de Argentina, Héctor Timerman, y de Brasil, Antonio Patriota, celebrarán el viernes en Buenos Aires el vigésimo aniversario del acuerdo nuclear por el que ambos países abrieron el camino a la "cooperación estratégica" en este área y renunciaron a fabricar bombas atómicas.

Según informaron fuentes oficiales, en un acto en el que participará el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, conmemorarán la firma del convenio, suscrito el 18 de julio de 1991, con el que acordaron crear la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (Abacc).

Los cancilleres publicaron hoy una columna de opinión conjunta en el diario bonaerense Página/12, en la que destacaron la importancia de ese acuerdo con el que ambos países "renunciaron conjuntamente al desarrollo, posesión y uso de las armas nucleares" y "afirmaron su compromiso inequívoco con el uso exclusivamente pacífico de la energía nuclear".

Para garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos acordaron crear la Abacc, con la que cinco meses después suscribieron un convenio con el OIEA.

"Este paso transformó sustancialmente el carácter de nuestra relación bilateral en el plano político. El tema nuclear dejó definitivamente de ser un punto de posibles suspicacias y se convirtió en un pilar central de la confianza y la cooperación estratégica (...) a través de un proceso negociador y una estructura jurídica sin precedentes en ninguna otra región", remarcaron.

Timerman y Patriota repasaron en el artículo el funcionamiento de la Abacc y los avances en estas dos décadas, como las dos últimas declaraciones conjuntas sobre cooperación nuclear firmadas por ambos Gobiernos en agosto de 2010 y en enero de 2011, que a su juicio "destacan el carácter singular como fundamento de la cooperación bilateral".

Las dos declaraciones hacen hincapié en que la Abacc, que funciona "como mecanismo de construcción de confianza mutua e internacional", debe ser "constantemente perfeccionada y reforzada" en sus funciones y objetivos.

En opinión de los cancilleres, la experiencia argentino-brasileña se ha convertido en un "ejemplo y fuente de inspiración para otras regiones del mundo, donde desafortunadamente la presencia de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva es todavía una realidad".

"Tenemos muy clara la prioridad que la comunidad internacional debe atribuir al desarme nuclear, entre los esfuerzos para evitar la proliferación y construir un mundo más pacífico y seguro, sin la amenaza de armas de destrucción masiva", concluyen.

El acuerdo de 1991 es el correlato de pactos firmados en 1985 y 1986 por los entonces presidentes de Argentina, Raúl Alfonsín, y de Brasil, José Sarney, quienes visitaron las instalaciones nucleares de ambos países que hasta ese momento estaban bajo secreto de Estado.