Una joven falleció por gripe A en la provincia argentina de Mendoza, fronteriza con Chile, donde ya son dos los muertos y decenas los contagiados por esta enfermedad en lo que va de año, informaron hoy fuentes médicas.

La víctima mortal, de 29 años, que perdió un embarazo de cinco meses, permanecía ingresada desde hace más de tres semanas en un hospital de Mendoza, capital de la provincia homónima, donde falleció anoche, indicaron.

El director del sanatorio, Luis Jofré, señaló que la joven no estaba vacunada contra la gripe A y pertenecía "al grupo de riesgo" porque tenía antecedentes de una leucemia.

Hace dos semanas otra mujer, de 77 años, falleció por la gripe A en Mendoza, situada a unos 1.000 kilómetros al oeste de Buenos Aires.

La anciana tampoco estaba vacunada y tuvo una complicación debido a una enfermedad coronaria preexistente, recordó el médico.

A finales de junio, las autoridades sanitarias de Mendoza confirmaron que había 54 afectados de gripe A en la provincia, y aunque desde entonces se han registrado nuevos casos, el Gobierno provincial ha decidido no dar más partes oficiales sobre el avance de la enfermedad.

Mendoza es una de las ocho sedes de la Copa América que se disputa desde el pasado viernes en Argentina, por lo que el Gobierno provincial advirtió del brote a las autoridades de los países que participan en la competición y les pidió colaboración en la prevención del mal.

La selección de Perú decidió vacunarse antes de viajar a Mendoza, mientras que el Gobierno de Chile lanzó una campaña de vacunación para todos los hinchas que viajaran a esa provincia argentina, donde también se hospeda la selección chilena.

En 2009, la gripe A causó en Argentina más de medio millar de muertos sobre unas 10.000 personas afectadas por la enfermedad, cuya proliferación obligó a suspender las clases en las escuelas y universidades, así como todo tipo de actividades públicas y culturales en 17 de las 23 provincias argentinas.

El año pasado hubo muy poca incidencia por esta pandemia y no se registró ningún muerto, gracias en buena medida a la campaña de vacunación que promovió el Gobierno y que alcanzó a uno de cada cuatro argentinos.