A medida que se inicia la campaña presidencial del año 2012 y que surgen las preguntas sobre quién será el principal candidato del partido republicano y sobre la suerte del segundo mandato de Barack Obama, hay una pregunta de fundamental importancia que nadie ha formulado todavía, y aún menos respondido: ¿Quién es realmente el dueño del voto latino?

Es evidente que la voz de los hispanos tiene importancia. Esto quedó claramente de manifiesto durante la reciente visita del presidente Obama a Puerto Rico y los esfuerzos realizados por el Partido Republicano en enero para empezar a pensar en un curso de acción bajo la dirección de Jeb Bush: proclamado como embajador del Partido Republicano para los votantes latinos. Sin embargo, es justo decir que el progreso es lento y tanto los demócratas como los republicanos encuentran un desafío en sus esfuerzos por consolidar una relación de confianza con la comunidad hispana.

Y, sin embargo, de acuerdo a un informe reciente, se estima que en las elecciones del año 2012 el voto de los latinos se incrementará en un 26 por ciento hasta alcanzar los 12,2 millones de votantes, o un 8,7 por ciento del total de votantes en el país. ¿Por qué ambos partidos son tan lentos cuando se trata de cortejar el voto de los latinos? Lea más

¿No han aprendido los dos partidos de la reciente disminución en el porcentaje de lealtad a Obama entre los hispanos? Los hispanos pueden estar rezagados con respecto a otros grupos de inmigrantes en cuanto a logros hasta la fecha, pero su perspectiva de inmigrantes los hace más conocedores de lo que muchos creen.

Como fundador del Centro de Liderazgo Hispano, me han pedido personalmente que asumiera un rol activo durante los últimos 24 meses para ayudar a involucrar a los hispanos en el proceso político, en apoyo a determinados candidatos políticos. Ya sea que estas solicitudes provengan de los Comités de acción política (PAC, por sus siglas en inglés) o de algunos de los mismos asesores de los candidatos de más alto rango, estoy consternado por las tácticas descaradas que utilizan. Por lo tanto, me he negado a ayudar hasta que procedan correctamente. Este es el motivo por el que estoy escribiendo este artículo. Para ayudar a los políticos y a los líderes empresariales a comprender los problemas reales.

Con más de 50 millones de hispanos en los Estados Unidos, es hora de que nuestros políticos resuelvan cómo incluir de manera auténtica las voces de los hispanos de manera concreta. El hecho de no hacerlo significará la pérdida de oportunidades en lo que respecta a relaciones, lealtad, mercados, clientes, empleados y al futuro de Norteamérica. Los políticos pueden aprender mucho de las corporaciones de Norteamérica que han progresado en el reconocimiento de la ventaja competitiva que la inteligencia cultural aporta a su fuerza laboral. Las corporaciones se dan cuenta de que promover líderes hispanos les da una oportunidad de innovar en diferentes formas al incluir sus raíces culturales. Los líderes empresariales han aprendido que en el mercado globalizado del mundo de hoy ya no existe un enfoque único que cubra todos los aspectos.

Las corporaciones ven su rendimiento sobre la inversión (ROI, por sus siglas en inglés) en el liderazgo hispano según el impacto y la influencia que pueden crear. Desafortunadamente para los políticos, su rendimiento sobre la inversión sólo se mide en votos.

Se debe permitir a los hispanos que sean dueños de sus propios votos. Y esto no quiere decir que estén en venta. La manera tradicional de atraer a los votantes no se aplica a los hispanos.

Recuerde que los hispanos tienen problemas para confiar en otros, por no hablar de confiar en sí mismos. Hay muchas razones por las que los hispanos son el sector de mayor crecimiento entre los empresarios en los Estados Unidos. Una razón es que ellos quieren crear una oportunidad para ellos mismos porque no creen que otros los estén escuchando realmente. Lo que muchos políticos estadounidenses no advierten es que los hispanos desean fuertemente tener voz y hacer una diferencia. Ésta por sí sola es la razón por la que los hispanos deben ser dueños de sus votos. Si no se les permite ser dueños de sus votos, continuarán creyendo que su identidad representa un problema en lugar de algo valioso para nuestro país.

Los hispanos en los Estados Unidos están experimentando una crisis de identidad. La falta de infraestructura limita su crecimiento. Durante años los políticos han fallado en crear nuevas políticas y programas para los hispanos, porque ellos no ven el valor de la inversión en esta comunidad. Como resultado, los hispanos se han visto obligados a integrarse simplemente para ser aceptados y, en muchos casos, conseguir un trabajo. Muchos hispanos les dirán que la asimilación representa el camino hacia el progreso.

Desafortunadamente, los hispanos no se dan cuenta de que la asimilación incrementa su propia crisis de identidad. Al tiempo que comienzan a perder el contacto con su cultura y sus valores, los hispanos pierden la capacidad de contribuir de una manera única al entramado de la historia estadounidense. Ellos pierden su propio idioma.

En un momento en que los Estados Unidos se está reinventando a sí mismo, nuestro país se beneficiaría de la experiencia adquirida y las lecciones aprendidas del pasado de inmigrantes de 50 millones de hispanos cuya historia, en sus países de origen, ha sido estimulada por reformas y revoluciones.

Los cambios demográficos en Norteamérica requieren que nuestros políticos se vuelvan culturalmente más inteligentes respecto a los hispanos y comiencen a investir su voz de poder y los alienten a tomar acciones.

Lo grande de la democracia es que permite la libertad de expresión y el compartir nuevas ideas e ideales. Desafortunadamente, nuestro actual liderazgo político no está aprovechando la oportunidad para crear una nueva plataforma que confiera poder a los hispanos, sus raíces culturales, capacidades únicas y su voz en Norteamériica (similar a lo que mi padre hizo por mí).
Y si le otorgaran poder a los hispanos, el auge cultural y económico que traería esto haría parecer pequeño al auge de Internet de finales de los años 90. Esto es especialmente importante para el progreso de la juventud hispana que necesita creer que los hispanos pueden tener roles importantes.

Todas las semanas recibo llamados de distritos escolares que me piden que hable a sus estudiantes. Como me dijo un superintendente, "Sr. Llopis, el 80% de nuestro distrito escolar es de origen hispano y estos chicos necesitan mentores desesperadamente. Ellos necesitan escuchar historias exitosas de líderes hispanos como usted que nunca sacrificaron su identidad cultural para tener éxito. Nuestros estudiantes necesitan saber que son tan capaces de conseguir trabajos en niveles altos y de ser líderes en su comunidad y dentro de su fuerza laboral como cualquier otra persona".

¿Por qué seguir ignorando la voz de los hispanos cuando van a representar el 30% de la población de Norteamérica en tan sólo los próximos 20 años? De acuerdo al Pew Hispanic Center, 1 de cada 5 escolares es hispano.

Ha llegado el momento de incluir a los hispanos en todo el proceso de la campaña presidencial, permitiéndoles exponer su perspectiva de inmigrantes, visión circular, espíritu empresarial, pasión latina, propósito generoso y promesa cultural (las características naturales que los hacen contribuyentes e innovadores en los negocios y en la sociedad en Norteamérica). Los próximos 17 meses representan una oportunidad única en la historia para ofrecer a los hispanos una identidad significativa en Norteamérica. Una identidad que les permita ser líderes y que comience a hacerlos responsables de los mismos estándares de desempeño que todos los demás. Esto generaría un tremendo incremento en la confianza de toda la comunidad hispana en todo Norteamérica. Crearía una nueva competencia, tanto en las salas de directorio como en las aulas. Los hispanos serían líderes auténticos y respetados en Norteamérica.
¿Puede imaginarse las nuevas clases de oportunidades que surgirían si se les diera ahora a 50 millones de personas, que antes no fueron tomadas en serio, la capacidad para competir bajo las mismas condiciones que todos los demás?

A menudo he escuchado que simplemente porque hay más de 50 millones de hispanos, se merecen más. Esta mentalidad no sólo perjudicará a Norteamérica, sino que además contribuirá a erosionar la credibilidad de los hispanos en los Estados Unidos. Por lo tanto, la campaña del año 2012 debe encontrar nuevas formas de despertar al gigante dormido al facultar a los hispanos para que sean dueños de sus propios votos de manera que puedan llegar a ser más responsables en la reinvención de Norteamérica.

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