La presidenta argentina, Cristina Fernández, anunció hoy una serie de medidas de asistencia a los afectados por la caída de cenizas del complejo volcánico chileno Puyehue-Cordón Caulle, que entró en erupción hace un mes.

La batería de medidas incluye duplicar por un plazo de dos meses el monto del pago de la asignación universal por hijo, por embarazo y para discapacitados, y las asignaciones familiares de los trabajadores registrados en las localidades más severamente afectadas.

Éstas son, según detalló Fernández en un acto, Bariloche, Ingeniero Jacobaci, Comallo y Pilcaniyeu, en la provincia de Río Negro (sur), y Villa La Angostura, Villa Traful, Alicurá y San Martín de los Andes, en la provincia de Neuquén (suroeste).

También se estableció para los habitantes de estas localidades ciertos beneficios impositivos por un plazo de dos meses.

Asimismo, se dispuso que el Estado subvencionará, a través del Programa de Recuperación Productiva, los salarios de 12.000 trabajadores de actividades económicas muy afectadas por la caída de las cenizas, como el turismo, el comercio y la producción agropecuaria.

"Estos beneficios fiscales se darán a las empresas siempre y cuando no despidan a sus empleados", aclaró la presidenta.

Fernández dijo que se promoverán, además, la creación de 600 puestos de empleo para jóvenes en la región y la conformación de cooperativas para crear unos mil puestos de trabajo adicionales.

Por otra parte, el Estado destinará 10 millones de pesos (2,4 millones de dólares) a la asistencia a los cerca de 1.400 productores agropecuarios afectados.

El pasado 27 de junio, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina calculó en 100 millones de pesos (24,2 millones de dólares) las pérdidas sufridas por el sector agrícola de la sureña provincia de Río Negro por la caída de cenizas.

Según el último informe del Servicio de Geología y Minería de Chile, emitido el viernes, la actividad sísmica del Cordón Caulle, ubicado a 950 kilómetros al sur de Santiago, "continuó mostrando una tendencia decreciente".

Según especificó, la columna de humo y gases alcanza ahora tres kilómetros de altura, frente a los más de diez que llegó a medir tras la entrada en erupción del complejo volcánico, el pasado 4 de junio.

Desde entonces, la nube ha ocasionado numerosos problemas en el tráfico aéreo no solo en el Cono Sur, sino también en Australia y Nueva Zelanda.