En un esfuerzo por contener el crecimiento de cocales en Bolivia, el presidente Evo Morales ha pedido ayuda económica a la Unión Europea para fomentar el desarrollo agrícola en zonas de cocales, un gesto que contradice la posición que mantuvo como líder de los sindicatos cocaleros.

"El presidente (Morales) ha pedido a los sindicatos (cocaleros) hablar solo de proyectos productivos y con esa voluntad que tiene, gestionó y está por concretarse una ayuda de 40 millones de euros para apoyar la producción agropecuaria" en zonas cocaleras, dijo el martes en rueda de prensa el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, encargado de la lucha contra la coca excedente y el narcotráfico.

Cáceres dijo que aunque no hay un cultivo que pueda sustituir los ingresos económicos de la coca con tres cosechas al año, el gobierno busca fomentar en las dos zonas cocaleras del país la siembra de bananos, cítricos, palmito, cacao "que tienen mercado asegurado".

Estados Unidos financió por dos décadas cientos de millones de dólares en un programa que fomentaba otros cultivos a cambio de reducir la coca. No tuvo éxito entre otras razones porque los combativos sindicatos cocaleros dirigidos por Morales resistieron a sangre y fuego esos planes que buscaban eliminar la planta.

A finales de 2008 el gobierno de Morales expulsó al embajador estadounidense Philip Goldberg y a la DEA de la que dijo que jamás volverá mientras él siga como presidente.

El propio Morales, durante un concentración el domingo llamó a los cultivadores de esa hoja, materia prima de la cocaína, a sembrar otros productos.

"Si nosotros fracasamos, volverán los gringos (Estados Unidos) con la erradicación forzosa (de coca) y usarán a policías y militares", dijo Morales en el Chapare, su bastión político, al instar a los cocaleros a no expandir la coca más allá de una parcela de 1.640 metros cuadrados por cada campesino, que él conquistó para su región en 2004 antes de llegar al gobierno.

El plan pacífico de reducir los cultivos con los sindicatos parece no haber funcionado ante recientes denuncias de un incremento de la coca y el narcotráfico en el país.

En su último informe 2009 la ONU dijo que la coca se incrementó en 1% hasta alcanzar 30.900 hectáreas y por tanto también la capacidad potencial de elaborar cocaína en el país. El informe del 2010 ha sido postergado para agosto. De esa extensión el gobierno permite los cultivos en unas 20.000 hectáreas, cuya producción se destina al consumo interno, como parte de la tradición de masticar la hoja de coca para mitigar el hambre, el mal de altura en las cumbres andinas y para beberla como infusión.

Cáceres explicó que en el primer semestre del año se erradicaron 5.158 hectáreas de cultivos de coca excedentarios a los permitidos y que la meta es llegar hasta fin de año a 10.000 hectáreas.

Entre enero y junio la policía capturó a tres presuntos narcotráficantes --un brasileño y dos colombianos--, destruyó cinco sofisticadas factorías para purificar cocaína, confiscó casi 12 toneladas de la droga y detuvo a 1.836 personas, de ellas 1.650 bolivianas, 47 peruanos, 33 colombianos, 19 brasileños, 19 españoles,9 chilenos y 6 mexicanos, explicó Cáceres.

El objetivo de Morales es estabilizar la coca en 20.000 hectáreas destinadas a usos tradicionales en el país.