Israel se prepara para recibir este viernes a cientos de activistas pro-palestinos que declararán a su llegada al aeropuerto de Ben Gurión (cerca de Tel Aviv) que vienen a visitar "Palestina" y podrían ser deportados.

En vez de disfrazar los motivos de su visita (como hacen habitualmente para evitar que las autoridades migratorias israelíes les impidan la entrada), esta vez los activistas dirán en la frontera que vienen a Palestina y a participar en actividades no violentas contra la ocupación israelí.

"Llegarán entre 600 y 800 personas. Quizás Israel les deje entrar o quizás los deporte a todos, pero esperamos que les permitan pasar porque vienen a visitarnos y a hacer un trabajo pacífico", declaró a Efe Mazin Qunsiyeh, de la organización "Red para la Justicia en Palestina", organizadora del evento.

Esta y otra veintena de ONG palestinas han convocado a los activistas a llegar el 8 de julio para participar en el programa "Bienvenidos a Palestina", que consistirá en una semana de actividades culturales y políticas que les llevarán a visitar, entre otras, las ciudades de Ramala, Belén, Hebrón, Jerusalén y las comunidades palestinas del Valle del Jordán.

El Gobierno israelí considera el plan "una provocación" y ha encargado al ministro de Seguridad Pública, Yitzhak Aharonovitch, que coordine la respuesta de los distintos organismos migratorios y de seguridad.

"Estamos preparados y tenemos suficiente gente en la frontera para recibirlos", dijo a Efe Sabin Hadad, portavoz de la Autoridad israelí de Población y Migración, que señaló que "será la oficina del Primer Ministro la que decida si se les dejará entrar o no".

Según ella, la decisión de permitir la entrada a quienes viajan a Cisjordania a través de Israel se toma exclusivamente en función de cuestiones de seguridad.

Sin embargo, activistas y cooperantes aseguran que las autoridades les ponen habitualmente problemas si declaran que llegan al país para visitar los territorios palestinos y les piden referencias de amigos israelíes que les hayan invitado a venir.

Cuando el visitante declara que viaja a Jerusalén, también le preguntan si se hospedará en la parte este de la ciudad, territorio que Israel arrebató a Jordania en la Guerra de los Seis Días en 1967.

Varias páginas web de apoyo a la causa palestina han advertido de que, si no se deja entrar a los activistas, estos llevarán a cabo una manifestación en la terminal aeroportuaria.

"Si llegan pasajeros y se manifiestan y crean disturbios en el aeropuerto, la Policía se hará cargo de mantener el orden y evitar la violencia como ocurriría en cualquier otro aeropuerto" dijo a Efe Igal Palmor, portavoz del Ministerio de Exteriores.

"En Israel está garantizado el derecho a manifestarse y expresar opinión, pero eso no otorga el derecho a crear disturbios", añadió.

Qunsiyeh, por su parte, asegura que las organizaciones convocantes "no han llamado a una manifestación pero, si impiden entrar a la gente, tendrán derecho a protestar y exigir que se cumplan los tratados internacionales".

La activista estadounidense Laura Durkay, que tiene ya su billete comprado para llegar el viernes por la tarde, señaló a Efe desde Nueva York que el objetivo de la campaña no es hacer una manifestación en Ben Gurión, sino "ejercitar el derecho a la libertad de movimientos y a entrar en Cisjordania para participar en acciones pacíficas y de solidaridad".

Durkey aseguró que el mundo y los activistas "concentran su atención en el brutal bloqueo de Gaza", mientras que "Cisjordania también está bajo sitio y uno de sus elementos es el represivo control fronterizo y la política que impide entrar a los palestinos y a sus simpatizantes extranjeros".

"Corremos el riesgo de que nos deporten solo por decir que venimos a visitar a los palestinos, pero es un riesgo pequeño comparado con la represión, ocupación y aislamiento que los palestinos sufren a diario", señaló antes de añadir que confía en que les dejen entrar porque son "activistas pacíficos comprometidos con la no violencia que no suponen una amenaza para nadie".