Las cuadrillas de trabajadores que atienden una fuga de crudo en el panorámico río Yellowstone se enfrentaron el martes a condiciones complicadas debido a que el agua superó el nivel de inundación, con el riesgo de que el petróleo dañe otras zonas, incluso canales vitales para la preciada pesca en el caudal.

La situación ha impedido una evaluación completa y ha obstaculizado las maniobras para encontrar la causa de la fractura en un oleoducto de 30,48 centímetros (12 pulgadas) de diámetro que ha derramado desde el viernes unos 1.000 barriles de petróleo.

La corriente del río ha crecido a tal altura y fuerza que no permite a los trabajadores llegar a algunas zonas contaminadas. Los meteorólogos predijeron que el derretimiento de nieve en las montañas ha contribuido al aumento en el cauce.

Una gran parte de la ribera está cubierta por una densa maleza que complica recorrer grandes tramos a pie. La mayoría de las observaciones han sido hechas desde aviones. Las autoridades han especulado que el incremento del caudal podría empujar las manchas de petróleo a lugares todavía sin daño.

El lugar donde ocurrió la fractura se encuentra río arriba del Parque Nacional Yellowstone, que está a unos 177 kilómetros (110 millas) de distancia.

Directivos de la empresa Exxon Mobil y funcionarios federales dijeron que han visto petróleo solamente hasta unos 40 kilómetros (25 millas) río abajo de la fuga cerca de la ciudad de Laurel, pero el gobernador Brian Schweitzer consideró que algo de crudo ha recorrido cientos de kilómetros (millas) hacia Dakota del Norte.

Los representantes de Exxon Mobil y del organismo federal del medio ambiente afirmaron que no tenían informaciones sobre la presencia de crudo más allá de la localidad de Huntley pero que seguían atentos.