El presidente Sebastián Piñera anunciará cambios al sistema educacional y radicará en el Congreso la solución de los problemas del sector, tras masivas protestas estudiantiles, se confirmó el martes oficialmente.

El gobierno informó que Piñera expondrá sus propuestas la noche del martes por una red de radio y televisión.

En la práctica Piñera frenó los intentos de diálogo con los líderes universitarios que llevaba adelante su ministro de Educación, Joaquín Lavín, al decidir que las propuestas de mejoras educacionales sean discutidas en la legislatura.

Los problemas en el sistema educativo chileno, que es considerado como elitista y de mala calidad, se arrastran desde la pasada dictadura militar (1973-1990), y sólo se han logrado cambios no demasiado profundos.

El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet (2006-2010) enfrentó masivas protestas de secundarios que le significaron una caída de 10 puntos de popularidad y la de su ministro de Educación.

Ahora Piñera también enfrenta a universitarios y secundarios desde hace un mes.

Las movilizaciones de estudiantes secundarios y universitarios se han caracterizado por multitudinarias marchas no vistas en los 20 años bajo democracia. El jueves pasado, más de 100.000 personas marcharon por la principal avenida de la ciudad.

Aunque hay unos 200 colegios paralizados por los estudiantes secundarios, son los líderes universitarios los que marcan la pauta con sus demandas iniciales, que incluyen poner fin al lucro de los propietarios de los establecimientos educacionales. El movimiento estudiantil ha recibido el apoyo de sectores políticos, laborales y sociales.

La dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990) permitió la creación de universidades privadas en 1981, aunque una ley especificó que no tendrían fines de lucro, empero, la disposición no se cumple y los planteles privados son una gran fuerte de ingresos para sus dueños.

Sólo los institutos de formación técnica y los colegios secundarios subvencionados por el Estado pueden tener fines de lucro.

El propio ministro de Educación, Lavín, es uno de los fundadores de la Universidad del Desarrollo, a través de una inmobiliaria. Recientemente dijo que antes de asumir su cargo en el gobierno se desvinculó de la inmobiliaria y que recuperó su capital.

Las fundaciones u organizaciones sin fines de lucro no pueden repartir sus utilidades entre sus integrantes y deben reinvertir sus utilidades o acumularlas, pues su fin es el bien común.

El Contralor General de la República, Ramiro Mendoza, dijo el martes que Lavín tiene un plazo de 10 días para aclarar sus vínculos con la Universidad del Desarrollo.

Otra demanda universitaria, para un mayor financiamiento de la educación, es contar con fondos proveniente de la venta del cobre, principal producto de exportación del país.

Dirigentes universitarios afirman que en promedio una familia financia poco más del 73% de una carrera universitaria, y la pequeña diferencia la pone el Estado, vía créditos que deben ser pagados en un plazo de 20 años luego de egresar, con varios años de intereses acumulados.