El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, descartó hoy el despliegue de tropas de la Alianza Atlántica en territorio libio tras participar en el Consejo OTAN-Rusia.

"Llevamos a cabo nuestra operación con extrema cautela. No apuntamos contra personas concretas y no tenemos intención de desplegar tropas sobre el terreno", afirmó Rasmussen, citado por las agencias rusas.

Rasmussen subrayó que la Alianza tiene "tres claros objetivos militares: el cese de los ataques contra los civiles y el retorno de las fuerzas de Gadafi a sus cuarteles para impedir tales ataques".

"Y al final el acceso inmediato y sin obstáculos de la ayuda humanitaria a los que la necesitan. Tenemos intención de continuar la operación hasta que esos planes no se logren en interés del pueblo libio", añadió.

Rasmussen negó antes del comienzo de la reunión que la Alianza esté violando el mandato internacional de la ONU con la operación militar en el país norteafricano.

"Nuestro mandato es evidente. Actuamos en el marco de la resolución 1.973 del Consejo de Seguridad que permite utilizar todas las fuerzas y medios posibles para prevenir la amenaza de ataque sobre la población civil", afirmó.

Rasmussen, que participa hoy en la reunión del Consejo OTAN-Rusia en el balneario de Sochi (mar Negro), subrayó que "todo lo que la OTAN hace en Libia junto a sus socios se corresponde plenamente con ese mandato".

Mientras, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, llamó a la OTAN a no interpretar ampliamente las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre Libia 1.970 y 1.973.

"Cualquier suministro de armas es una violación de la resolución 1.970 al igual que el envío de instructores para transmitir conocimientos militares. Todo esto está cubierto por el embargo de armamento", dijo.

Rusia acusó el domingo a los aliados de sobrepasar su mandato con los bombardeos del país norteafricano y su claro respaldo diplomático y logístico a los insurgentes.