Atacantes enmascarados hicieron detonar el lunes un tramo de un gasoducto con el que Egipto distribuye gas a Israel y Jordania, provocando un incendio que ardió horas y la interrupción del suministro, dijeron autoridades de seguridad.

Es la tercera explosión que afecta al estratégico gasoducto desde febrero, cuando un alzamiento popular derrocó al presidente egipcio Hosni Mubarak.

Nadie se atribuyó la responsabilidad del ataque, pero las autoridades han culpado de atentados anteriores contra gasoductos a pobladores descontentos de una tribu beduina en la región. También se han expresado sospechas de grupos islamistas que se oponen al tratado de paz de 1979 de Egipto con Israel.

La explosión del lunes tuvo como objetivo una estación de bombeo a unos 100 kilómetros (65 millas) al sur de la ciudad costera mediterránea de El-Arish, en la parte norte de la península del Sinaí. El-Arish se encuentra 50 kilómetros (30 millas) al oeste de la frontera con Israel.

Los funcionarios egipcios dijeron que los atacantes, armados con fusiles de asalto, llegaron en dos camionetas sin placas y expulsaron a los tres guardias a cargo de la seguridad antes de colocar los explosivos y dispararle a las válvulas para liberar gas.

El estallido provocó un incendio que requirió al menos siete horas para ser extinguido, agregaron.

Los funcionarios, que hablaron a condición de no ser identificados debido a que no tienen autorizado hacer declaraciones a los medios de comunicación, dijeron que no hubo víctimas.

En Jordania, funcionarios del Ministerio de Energía informaron que junto con sus homólogos egipcios evalúan los daños y el tiempo necesario para reparar el gasoducto.

Se esperaba que el suministro de gas egipcio a Jordania se duplicara el lunes, a 100 millones de pies cúbicos diarios, según la agencia oficial de noticias Petra.

El vocero de la cancillería israelí, Yigal Palmor, dijo que Israel "confía en que las autoridades egipcias investigarán lo sucedido y se asegurarán que tales cosas no vuelvan a ocurrir".