Aunque hubo gritos y ovaciones tras bambalinas, los asistentes al desfile del lunes de la firma Dior recibieron la nueva y anticipada colección de la casa de modas francesa con una breve ráfaga de desganados aplausos.

La colección fue la primera en 15 años que realizó la firma sin el cobijo de su otrora polémico director creativo, John Galliano y su ausencia se sintió.

Temporada tras temporada, el extravagante diseñador británico creó colecciones que, con mucha inventiva, reinterpretaban las siluetas emblemáticas de Dior: chaquetas con corte a la cintura y faldas largas muy femeninas, con las que el mítico Christian Dior revolucionó la escena de la moda tras la Segunda Guerra Mundial.

Galliano fue intempestivamente despedido en marzo luego de que se difundiera en internet un video en el que celebraba a Hitler, suceso que repercutió contra el modisto en un juicio por cargos de antisemitismo el mes pasado.

Su sucesor aún no ha sido nombrado. Por ello, el reducido público del mundo de la moda esperaba sosteniendo el aliento para ver quién sería la persona que aparecería sobre la pasarela para la tradicional ovación al finalizar el desfile.

El sujeto que emergió fue Bill Gaytten, un británico que trabajó como la mano derecha de Galliano por mucho tiempo.

Gaytten fue nombrado en junio director creativo de la marca homónima de Galliano, pero los directivos de la casa de modas subrayaron que no había sido puesto al frente de Dior, una de las marcas más prominentes de la alta costura y la joya de la corona de la enorme empresa de productos de lujo LVMH.

"Gaytten ha hecho esta colección, pero no es el director artístico", dijo el presidente de Dior Sidney Toledano a los periodistas durante una entrevista al finalizar el desfile. "Nos estamos tomando tiempo porque queremos encontrar una solución a largo plazo y muchas hipótesis están siendo consideradas", agregó.

Dada la reacción de los asistentes a la pasarela del lunes, pareciera que la incursión de Gaytten es una medida provisional.

La colección simplemente no tuvo cohesión. Fue como estar en tres desfiles diferentes, con partes que mezclaron la estética de colores fosforescentes de la década de 1980, una especie de toques bohemios del Marrakech de la década de 1970 y la brillante arquitectura modernista. En resumen, presentación se sintió como un montón de ideas presentadas de manera aleatoria.

Las chaquetas a la cintura y las faldas amponas fueron embellecidas con aplicaciones similares a amibas, en colores vibrantes, que se vieron por última vez en los vestuarios de la sensación pop Tiffany en 1987 y se complementaron con enormes cubos de plásticos y esferas como sombreros.

Otros enormes vestidos de gala, hechos con delicados pétalos de gasa, se acompañaron con tocados rociados con brillantinas baratas que la gente suele usar para el Año Nuevo y no era fácil saber si algunas partes brillantes en los cuerpos eran parte de los vestidos o un poco de confeti.

Gaytten dijo a los periodistas que la ausencia de Galliano no había creado una gran diferencia en el proceso creativo, pero la pasarela desmintió sus palabras.

Algunos de los seguidores de la moda esperan que los resultados tan dispares del lunes puedan presionar a Dior para que termine con el suspenso y designe a un sucesor oficial para tratar de llenar unos zapatos muy grandes.