La tenacidad de Roger Clemens que mostró para lograr triunfos en el montículo resurge esta semana cuando entre a un tribunal federal para responder a cargos de que mintió sobre su uso de esteroides y tratar de desacreditar a un ex amigo que dice que sí los usó.

Clemens está acusado de perjurio, declaraciones falsas y obstrucción de la justicia en el Congreso por decir a un panel de la cámara baja que nunca usó esteroides en sus 23 años de carrera. El pitcher que una vez pareció asegurado para el Salón de la Fama pudiera enfrentar prisión si los 12 jurados deciden que él mintió.

El juicio, que comienza el miércoles y pudiera durar de cuatro a seis semanas, traerá un desfile de atletas célebres y numerosos detalles sórdidos a la corte federal en Washington. Se escucharán testimonios sobre drogas ilegales, evidencia física de inyecciones, un absceso en la espalda de Clemens presuntamente causado por uso de esteroides y afirmaciones de que el acusador es un mentiroso empedernido y un violador.

Clemens no es el único pelotero prominente en ser acusado judicialmente de mentir sobre uso de drogas, con resultados mixtos. El dominicano Miguel Tejada se declaró culpable en el 2009 de un delito menor por no revelar información sobre el uso de drogas por un ex compañero de equipo cuando fue interrogado por investigadores del Congreso en el 2005.

Pero los fiscales apenas sí pudieron conseguir que el toletero Barry Bonds fuese encontrado culpable en abril de un cargo de obstrucción de la justicia por ofrecer una respuesta evasiva cuando se le preguntó si había usado esteroides. El jurado no llegó a veredicto sobre los otros tres cargos de que Bonds hizo una declaración falsa al decir que nunca tomó esteroides a sabiendas.

Pero a diferencia del juicio de Bonds, en el que el entrenador que supuestamente proveyó las drogas se negó a declarar contra el pelotero, el entrenador de Clemens, Brian McNamee, es el principal testigo de la fiscalía.

Durante una década, McNamee trabajó como entrenador de Clemens y le ayudó a convertirse en uno de los lanzadores más dominantes de las Grandes Ligas, hasta pasados los cuarenta años de edad. McNamee dice que él inyectó a Clemens con esteroides y hormonas de crecimiento humano, y que preservó algunas de las agujas usadas, que ahora serán evidencia en el juicio.

Pero McNamee, un ex agente de la policía de Nueva York, no es un testigo ideal para la fiscalía. El ex entrenador le suministró drogas a varios peloteros en las mayores y no ha dicho siempre la verdad cuando se le ha preguntado sobre Clemens. Inicialmente, McNamee negó haber dado drogas a Clemes — dice que por lealtad a su antiguo amigo — , pero eventualmente le admitió a agentes federales que había inyectado al lanzador.