El exlanzador Roger Clemens se encuentra ante el partido más importante de su carrera y esta vez no será desde un montículo sino en un tribunal federal, donde tendrá que responder a las acusaciones de haber mentido bajo juramento al Congreso que nunca utilizó esteroides o substancias prohibidas.

Clemens que logró siete premios de Cy Young y alcanzó las cotas más altas como profesional, incluidos los triunfos en Series Mundiales, desde el miércoles deberá convencer a la justicia que lo que dijo hace tres años sobre el consumo de esteroides es verdad.

El ex lanzador que siempre fue un ejemplo de esfuerzo desde el montículo para lograr triunfos vuelve a ser el centro de actualidad esta semana cuando de comienzo el juicio en el que se le acusa de presunto perjurio en el consumo de esteroides y tratar de desacreditar a su ex amigo Andy Pettitte al que le dijo que si los utilizó.

Los cargos federales que pesan sobre Clemens son de perjurio, declaraciones falsas y obstrucción de la justicia en el Congreso por decir a un panel de la cámara baja, en el 2008, que nunca usó esteroides en sus 23 años de carrera.

Clemens que hasta que surgió el escándalo del dopaje en las Grandes Ligas tenía asegurado un puesto en el Salón de la Fama ahora se enfrenta ante un jurado compuesto por 12 personas que podrían enviarlo a prisión si durante el juicio no los convence que los cargos en su contra no son ciertos.

El juicio, que comienza el miércoles y pudiera durar de cuatro a seis semanas, traerá un desfile de atletas célebres y numerosos detalles sórdidos a la corte federal en Washington.

Se escucharán testimonios nada agradables para la imagen de Clemens que ha tenido tiempo y uno de los mejores abogados del país para trabajar en su defensa.

Sin embargo los asuntos sobre drogas ilegales, evidencia física de inyecciones, un absceso en la espalda de Clemens presuntamente causado por uso de esteroides y afirmaciones de que el acusador es un mentiroso empedernido y un violador van a estar presentes durante la presentación de testimonios.

Clemens no es el la única figura del deporte del béisbol profesional que ha sido acusado ante la justicia de mentir sobre uso de drogas, con resultados opuestos.

El último en tener que presentarse ante la justicia fue el campocorto dominicano Miguel Tejada, actual jugador de los Gigantes de San Francisco, que se declaró culpable en el 2009 de un delito menor por no revelar información sobre el uso de drogas por un ex compañero de equipo cuando fue interrogado por investigadores del Congreso en el 2005.

Pero los fiscales apenas sí pudieron conseguir que el toletero Barry Bonds fuese encontrado culpable en abril de un cargo de obstrucción de la justicia por ofrecer una respuesta evasiva cuando se le preguntó si había usado esteroides.

El jurado no llegó a veredicto sobre los otros tres cargos de que Bonds hizo una declaración falsa al decir que nunca tomó esteroides a sabiendas.

Pero a diferencia del juicio de Bonds, en el que el entrenador que supuestamente proporcionó las substancias prohibidas se negó a declarar contra el pelotero, el entrenador de Clemens, Brian McNamee, es el principal testigo de la fiscalía.

Durante una década, McNamee trabajó como entrenador de Clemens y le ayudó a convertirse en uno de los lanzadores más dominantes de las Grandes Ligas, hasta pasados los cuarenta años de edad, siendo su último equipo los Yanquis de Nueva York.

Clemens jugó con los Medias Rojas de Boston, los Azulejos de Toronto, los Yanquis y los Astros de Houston para conseguir una marca de 354 victorias, con 4.672 ponches y 3,12 de efectividad.

McNamee ha denunciado que él mismo inyectó a Clemens con esteroides y hormonas de crecimiento humano, y que guardó algunas de las agujas usadas, que ahora serán utilizadas como evidencia en el juicio.

Pero McNamee, un ex agente de la policía de Nueva York, no es un testigo ideal para la fiscalía por la trayectoria que ha tenido en su actuación dentro del mundo del béisbol profesional de las Grandes Ligas.

El ex entrenador le suministró drogas a varios peloteros en las mayores y no ha dicho siempre la verdad cuando se le ha preguntado sobre Clemens.

McNamee en un principio negó haber dado drogas a Clemes, algo que hizo por lealtad a su antiguo amigo, pero luego admitió a agentes federales que había inyectado al lanzador.

Estas contradicciones serán utilizada por el abogado de Clemens, el prestigioso Rusty Hardin, de Houston, para ayudar a su cliente a crear en el jurado las mismas interrogantes que se dieron en el caso de Bonds y que al final evitó ir a la cárcel.

Marcelino Benito