La decisión del máximo tribunal de justicia brasileño de autorizar la unión civil entre personas del mismo sexo, provocó una controversia de jueces de instancias menores: dos llevaron la decisión más allá al permitir el matrimonio homosexual mientras otro juez busca anular las relaciones.

Pese a que el concepto de "casamiento" no estaba en la decisión del STF del 5 de mayo, dos jueces llegaron a aprobar matrimonios gays.

Pero un juez del estado de Goias dio un paso en sentido contrario al anular dos matrimonios entre homosexuales, en un abierto desafío al histórico fallo unánime del máximo tribunal, que decidió que las parejas homosexuales gozan de los mismos derechos que los heterosexuales.

El primer matrimonio entre dos hombres fue registrado el 28 de junio en la ciudad de Jacareí, en el estado de Sao Paulo, por autorización del juez Fernando Henrique Pinto.

Un día después, la jueza Junia de Souza Antunes registró en Brasilia el matrimonio entre dos mujeres que llevaban 11 años en una unión estable.

Pero mientras los derechos de los gays avanzaron en esos tribunales, lo contrario ocurrió en otra corte de justicia.

El juez Jerónymo Villas Boas anuló dos contratos de unión civil entre homosexuales en Goias, el primero de ellos el 17 de junio y el segundo el 29 de ese mes, al considerar que el STF "se extralimitó" al autorizar tales uniones.

Su primera decisión fue revocada el día 21 por la corregidora general de justicia de Goias, Betriz Figueiredo.

El activista por los derechos gays, Toni Reis, consideró que el fallo del STF es claro en el sentido de reconocerla igualdad entre derechos sin distinguir orientación sexual.

"La decisión del STF fue clarísima en reconocer la unión estable (homoafectiva) y siete de los magistrados votaron por derechos iguales con las parejas heterosexuales", dijo Reis a AP. "Los jueces que autorizaron los matrimonios son los que tienen razón".

No obstante, el juez Villas Boas, miembro de una iglesia evangélica, dijo a medios locales que continuaría anulando uniones homoafectivas que a su juicio no están explícitamente reconocidas en la Constitución.

Otro juez de Goias, Sebastiao Fleury, emitió una nota a los notarios del estado para recomendarlos continuar con el registro de uniones homosexuales pese a la advertencia de su colega de anularlos.

El magistrado Carlos Ayres Britto, uno de los que se pronunció a favor de los derechos de uniones homoafectivas, consideró "natural" la disputa en torno a estas uniones entre los jueces.

"Como disfrutan de independencia técnica, además de política, los magistrados son libres para resolver jurídicamente las controversias desde que fundamenten técnicamente sus decisiones", dijo Ayres Britto en una entrevista con el diario Folha de S. Paulo.

Sin embargo, el magistrado explicó que la decisión del STF "fue claramente en el sentido de la igualdad de situaciones entre las parejas del mismo sexo y las de sexo diferente".

Tal determinación fue mal recibida por la bancada evangélica de la Cámara de Diputados, que presentó un proyecto de decreto legislativo para derribar el fallo del STF. El presidente de la Cámara, Marco Maio, rechazó la iniciativa.

El diputado más abiertamente contrario a los derechos homosexuales, el conservador Jair Bolsonaro, advirtió que la decisión de la justicia abre las puertas a un "caos" en las relaciones afectivas en el país.

"El próximo paso va a ser la adopción de niños (por parejas gay) y la legalización de la pedofilia", declaró el diputado, conocido por defender a la dictadura que gobernó Brasil entre 1964 y 1985.