Las detenciones en Turquía por el escándalo causado por la sospecha de amañar partidos de fútbol han aumentado hoy hasta más de cincuenta, tras ser arrestados ayer una treintena de directivos, entrenadores y jugadores.

Entre los más destacados personajes afectados está el presidente del club estambulí Fenerbahçe, Aziz Yildririm, que fue detenido ayer en una amplia redada policial en 18 provincias del país y hospitalizado esta mañana, según los medios locales.

También fueron detenidos cuatro periodistas bajo la sospecha de estar involucrados en amañar partidos para influir en los resultados de quinielas futbolísticas.

Fenerbahçe, el club fundado en Estambul en 1907, es uno de los mayores y mejor económicamente dotados clubes de Turquía y ha ganado 18 veces el título de primera división.

Según la prensa local, los partidos investigados son del Fenerbahçe contra Eskisehirspor y contra Sivasspor, disputados en la última semana de la temporada y que sirvieron para que aquel equipo se proclamara campeón de liga, aunque otros medios aseguran que el número de encuentros manipulados puede rondar los veinte o más.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, no quiso comentar el escándalo en la actual fase y se remitió a la decisión que tome la Justicia.

Por su parte, el delantero Hakan Sukur, elegido diputado del gobernante Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP) en el Parlamento turco en las elecciones del 12 de junio, manifestó la confianza en que los sospechosos serán declarados inocentes.

A su vez, el presidente del comité directivo del Fenerbahçe, Yükse Günay, calificó lo sucedido de "horroroso" y de "un ejemplo de que Turquía es un Estado-policía", porque, a su juicio, no hay nada que investigar en cuanto a partidos manipulados.