Brasil tiene motivos para estar preocupado. Ante Venezuela no explotó sus mejores virtudes y en el horizonte se dibuja la figura de un Paraguay que siempre es peligroso.

Causó estupor el empate sin goles el domingo entre Brasil y Venezuela en La Plata, ya que se palpitaba un final feliz para los pentacampeones mundiales.

Neymar, nueva joya del fútbol brasileño, al igual que Robinho, Alexandre Pato, Ganso, Dani Alves y varios otros, se toparon con un entusiasta equipo que frenó a esas individualidades con un atildado juego colectivo.

Hay un dato que Brasil no puede soslayar: si no le gana a Paraguay el sábado en Córdoba, pondría en riesgo su clasificación. Todos los integrantes del Grupo B tienen un punto ya que Paraguay y Ecuador igualaron 0-0.

Brasil salió como para comerse crudo a Venezuela pero su juego se fue diluyendo y el partido terminó con la pelota en su área tras un córner y con el arquero Julio César mirando con susto.

Al Paraguay de Lucas Barrios y Roque Santa Cruz no se le puede dar la ventaja que acaba de dar Brasil, casi sin hilvanar jugadas colectivas profundas y con jugadores como Neymar y Pato ávidos por demostrar que son unos fenómenos.

Cada uno a su turno, Neymar y Pato pasaban a uno, a dos jugadores pero a la larga perdían la pelota.

Y otro detalle deja en evidencia la desconcertante actuación de Brasil. Llegó solo dos veces con claridad: un disparo de Robinho se estrelló en el travesaño, y otro del mismo ariete del Milan fue despejado sobre la raya por un defensor.

Aunque fue autocrítico porque dijo que "no tuvimos contundencia y lo pagamos", el técnico de Brasil Mano Menezes también fustigó el planteo táctico de Venezuela porque se abroqueló atrás y frenó las jugadas con infracciones. Excusa que no tiene nada que ver con la flojedad que mostró su equipo.

Guarecerse en defensa forma parte del juego y las faltas no fueron graves tan porque Venezuela recibió apenas tres amarillas y ninguna roja. Brasil sufrió una amonestación.

"Contra Paraguay será otro partido ya que ellos tienen otras responsabilidades y cuando los dos intentan jugar se abren los espacios", pronosticó Menezes.

Este equipo de Menezes hizo pasar a Venezuela a la historia: fue la primera vez en seis partidos de Copa América que Brasil resigna un punto ante la Vinotinto.

A Brasil le pasó lo mismo que a Argentina en su empate 1-1 ante Bolivia. Fueron dos resultados con sabor a derrota para esos gigantes del fútbol mundial.

Pero si Brasil apela a los recuerdos, vislumbraría un final exitoso.

Brasil arrancó con pasos malos o titubeantes en las dos últimas copas y terminó siendo el campeón, en ambos casos derrotando a los argentinos en la final.

En Venezuela 2007, la Verdeamarela perdió 2-0 con México en el primer partido, y en Perú 2004 cayó 2-1 con Paraguay en el último duelo de la primera fase.