Al menos un representante de cada una de las 8.000 familias que viven en veinte favelas de Río de Janeiro ubicadas en áreas de riesgo participaron hoy en un simulacro de evacuación destinado a prevenir nuevas tragedias provocadas por las lluvias, informó la alcaldía de esta ciudad brasileña.

Las veinte favelas en que fue realizado el simulacro están ubicadas en cerros alrededor del barrio de Tijuca en los que son recurrentes los deslizamientos de tierras provocados por las lluvias, como los que en abril pasado dejaron 40 muertos apenas en el área metropolitana de Río de Janeiro.

El ejercicio fue coordinado por unos 800 agentes de la Defensa Civil y del Cuerpo de Bomberos que, tras accionar las alarmas, orientaron a los habitantes de las barriadas pobres a dirigirse hacia locales seguros y a los abrigos ya escogidos por la municipalidad para casos de tragedias meteorológicas.

La mayoría de las favelas escogidas para el simulacro ya cuentan con Unidades de Policía Pacificadora (UPP), que son bases policiales permanentes que las autoridades de Río de Janeiro vienen instalando en las principales barriadas pobres de la ciudad para expulsar a las bandas de narcotraficantes que antes las dominaban.

El simulacro forma parte de un sistema de alerta y prevención de desastres que Río de Janeiro pretende montar en toda la ciudad y que prevé la instalación de radares y sensores meteorológicos en diferentes locales, de sirenas en las áreas de riesgo y de sistemas de alarma para prevenir a la población, que incluyen el envío de mensajes de texto a teléfonos móviles de las personas inscritas.

El ejercicio comenzó a las 9.00 hora local (11.00 GMT) cuando los líderes comunitarios recibieron mensajes en sus celulares en los que se les informaba sobre la supuesta posible caída de fuertes temporales en las próximas horas y la necesidad de alertar a la población.

Una hora después fueron activadas sirenas en áreas de riesgo en las que los sensores supuestamente registraron elevados índices pluviométricos.

El simulacro terminó a las 11.00 hora local (13.00 GMT) con cientos de personas ya concentradas en las escuelas, iglesias y centros de salud escogidos como abrigos.

El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, aseguró que este tipo de ejercicio será extendido a las hasta ahora 60 favelas ya identificadas como ubicadas en áreas de riesgo.

"Es necesario que la población comience a creer en las sirenas. Por detrás de su ruido hay un gran trabajo de identificación de áreas de riesgo, mucha tecnología, radares, meteorólogos y el Centro de Operaciones de la alcaldía", afirmó Paes.