Rusia advirtió hoy a la OTAN de que se agotan las opciones de lograr un acuerdo sobre defensa antimisiles debido a la resistencia de los aliados a cooperar en un plano de igualdad.

"Aunque la ventana de posibilidades para lograr un acuerdo se está estrechando claramente, aún no se ha cerrado por completo", afirmó Alexandr Grushko, viceministro de Exteriores ruso, citado por las agencias rusas.

En víspera de la reunión del Consejo OTAN-Rusia en el balneario de Sochi (mar Negro), el diplomático subrayó que ambas partes ni siquiera se han puesto de acuerdo sobre los principios que deben regir esa cooperación.

"Se trata principalmente -dijo- de la no alteración del equilibrio estratégico, de las garantías de que el escudo antimisiles no irá dirigido contra ningún país, de su adecuación a las amenazas, de que esté fuera de la zona OTAN-Rusia y de las medidas de transparencia".

Rusia insiste en cimentar la cooperación con los aliados sobre el principio de la seguridad indivisible y en el análisis conjunto de las amenazas con misiles, ya que el Kremlin considera que Occidente exagera el peligro de los misiles procedentes de Irán y Corea del Norte.

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha advertido en los últimos meses que si para 2020 no hay acuerdo el mundo se verá abocado a una nueva carrera armamentista, similar a la protagonizada por Moscú y Washington durante la Guerra Fría.

Medvédev y el secretario general aliado, Anders Fogh Rasmussen, participarán en la reunión del Consejo OTAN-Rusia, según informó hoy el Kremlin.

El mes pasado Rasmussen, tras reunirse con el ministro de Defensa ruso, Anatoli Serdiukov, anunció que la OTAN quiere lograr un acuerdo antimisiles con Rusia para la próxima cumbre aliada de mayo de 2012 en Washington.

"Nuestro objetivo es que haya dos sistemas antimisiles independientes (el de la OTAN y el de Rusia) que intercambien información", dijo.

Mientras, Moscú propone un sistema antimisiles conjunto, en el que Rusia se encargaría del flanco norte continental, a lo que se oponen algunos países miembros de la Alianza Atlántica, como Polonia y las tres repúblicas bálticas.

Tanto Rasmussen como el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, creen que es una cuestión de tiempo que Moscú acepte como inevitable la creación de dos sistemas antimisiles europeos, uno aliado y otro ruso.

No obstante, Serdiukov es más pesimista e insiste en que "la OTAN no está escuchando" a Moscú en su petición de garantías jurídicas de que el sistema aliado antimisiles no alterará el equilibrio reforzado por la reciente ratificación por Rusia y EEUU del nuevo tratado de desarme nuclear START.

Rusia ha criticado tanto a la OTAN como a Estados Unidos por seguir adelante con sus planes antimisiles sin haber respondido aún a las propuestas rusas.

El embajador ruso ante la OTAN, Dmitri Rogozin, ha asegurado que "el sistema antimisiles en Europa es posible o con Rusia o contra Rusia. No hay otra posibilidad".

Con respecto a otro controvertido asunto en materia seguridad, Grushko aseguró que las conversaciones entre rusos y aliados sobre el Tratado de Fuerzas y Armas Convencionales en Europa (FACE) "han desembocado en un callejón sin salida".

Rusia, que renunció en 2007 al FACE en respuesta al escudo antimisiles norteamericano, acusa a algunos países aliados de politizar el tratado por pedir que las tropas rusas abandonen los territorios de las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur, y la moldava de Cisdniéster.

No obstante, Moscú ha dejado abierta la puerta a un posible retorno y posterior ratificación del convenio adaptado firmado en Estambul en 1999, en caso de que, entre otras cosas, la OTAN suspenda su expansión al Este de Europa.

Otro asunto que será abordado mañana en Sochi será el conflicto de Libia, en el que Rusia acusa a la OTAN de sobrepasar el mandato internacional con sus bombardeos del país norteafricano y su claro respaldo diplomático y logístico a los insurgentes.

Rusia aboga por un inmediato cese de las hostilidades y el inicio de un diálogo entre el régimen del dictador libio, Muamar el Gadafi, y la oposición sin intervención exterior.

Moscú, que ha dado la espalda a Gadafi, pero se opone a su derrocamiento violento, cree que las labores de mediación en Libia deben correr a cargo exclusivamente de la ONU y la Unión Africana.