Dirigentes de un movimiento de productores y comerciantes morosos del norte de Nicaragua informaron hoy que interrumpirán el tránsito de vehículos a partir de mañana, en tres puntos de la carretera panamericana, en demanda de una renegociación de sus deudas con instituciones de microfinanzas.

El líder del "Movimiento sí pago" y exalcalde sandinista de Jalapa, norte del país, Omar Vílchez, dijo a Efe que unos 5.000 miembros de esa organización están listos para impedir el tráfico en los empalmes (puntos de conexión) de Somoto, San Isidro y San Benito, distribuidos en la carretera panamericana, que conecta a Nicaragua con Honduras y Costa Rica.

Vílchez agregó que desde el pasado lunes el movimiento de morosos impide el tráfico en Río Blanco, en la provincia de Matagalpa, 248 kilómetros al noreste de Managua, donde permanecen varados furgones con diversos productos.

"Son lugares céntricos, zonas de la carretera panamericana y eso (interrupción del tráfico) agilizaría más una respuesta de las autoridades y del sistema financiero a las deudas que tenemos", dijo.

El movimiento de morosos también exige a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que suspenda el desalojo de unas 2.500 familias que, por sus deudas, perdieron sus propiedades, aunque siguen en posesión de las mismas.

Además, indicó Vílchez, demandan al Estado de Nicaragua participar como mediador y garante en una renegociación de las deudas entre productores y comerciantes con las instituciones de microfinanzas.

Vílchez explicó que al movimiento de morosos pertenecen 13.578 familias, las cuales tienen créditos vencidos por 35 millones de dólares con el sistema financiero de Nicaragua.

Los morosos, añadió, interrumpirán mañana el tráfico en los 3 puntos de la carretera panamericana a partir de la 14.00 hora local (20.00 GMT), debido a que ni el gobierno ni los representantes de las instituciones de microfinanzas atienden sus demandas.

Vílchez acusó a las microfinancieras de practicar "usura" al otorgar créditos.

En junio pasado, el Parlamento nicaragüense aprobó una ley especial de Asociaciones de Microfinanzas que regular a ese sector.

La Asociación Nicaragüense de Microfinancieras (Asomif) demandaba la aprobación de esa ley para obtener una línea de crédito internacional de hasta 40 millones de dólares de parte de organismos financieros internacionales.

Asomif exigía la aprobación de esa ley debido a que su cartera de crédito se ha reducido de 250 millones a 160 millones de dólares en los últimos dos años por la crisis económica internacional y por la deuda de los productores agropecuarios y comerciantes nicaragüenses.

Asomif aglutina a 22 de las 45 empresas microfinancieras que operan en Nicaragua y otorgan créditos anuales por 160 millones de dólares.