SANTIAGO DE CHILE — Al menos 14 de los 33 mineros que permanecieron 69 días atrapados en el fondo de un profundo socavón pidieron pensiones especiales por las secuelas del accidente.

Luis Urzúa, jefe de turno de los mineros, cuyo rescate fue seguido en directo por millones de personas en el mundo, dijo que varios de sus compañeros y él mismo no han podido reinsertarse en el mundo laboral, según una entrevista con el periódico El Mercurio publicada el domingo.

"Por todo lo que vivimos y sufrimos hay muchos compañeros que sienten que es difícil rehacer su vida", dijo Urzúa.

Los 33 fueron sepultados vivos por más de 700.000 toneladas de rocas que el 5 de agosto obstruyeron la salida de la mina San José, 850 kilómetros al norte de Santiago. Quedaron atrapados durante más de dos meses en un refugio con 40 grados centígrados y 90% de humedad.

Cristián Barra, asesor del Ministerio del Interior, enlace entre el gobierno y los mineros, dijo que se ha reunido con el grupo que demanda pensiones para "los más enfermos y ancianos que no tienen posibilidades reales de volver a trabajar".

Señaló que el presidente Sebastián Piñera resolverá en un mes si otorga a los mineros una pensión de gracia, cuyo monto se eleva a unos 200.000 pesos (428 dólares) al mes.

Urzúa dijo que esperan "una buena propuesta del gobierno" en alusión a una pensión mayor.

Varios de los mineros han seguido cosechando dividendos de su desgracia, son contratados para animar eventos o dictar charlas. Todos han viajado invitados por gobiernos o empresas de América y Europa y estuvieron en Jerusalén.

Pero muchos siguen con apoyo psicológico a causa de sus pesadillas, por el temor a quedarse solos o a que llegue la noche y no poder dormir.

El minero Omar Reygadas contó hace unos meses a la AP que la causa angustia quedarse solo y no puede evitar el llanto.

El derrumbe de la mina se produjo por la combinación de fallas en la seguridad y de controles por parte del organismo estatal encargado de vigilar las explotaciones.