Soldados sirios allanaron casas y realizaron arrestos en Hama el lunes, hiriendo al menos a 20 personas antes de cerrar los accesos a la ciudad unos días después que unas 300.000 personas se manifestaran allí contra el gobierno.

Rami Abdul-Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres, indicó que funcionarios de un hospital en Hama le dijeron que la mayoría de los heridos tenían disparos de escopetas usadas por las fuerzas de seguridad.

Una operación militar grande en Hama, una ciudad con historial de oposición al régimen de la familia Assad, pudiera causar una ola de protestas.

En 1982, el padre y predecesor del actual presidente Bashar Assad, Hafez Assad, ordenó a sus tropas aplastar una rebelión suní, en una operación que dejó entre 10.000 y 25.000 muertos, dicen grupos defensores de los derechos humanos.

"Hay una especie de sitio a la ciudad. Los soldados están sellando todos los caminos de acceso a Hama", dijo el activista por los derechos humanos Mustafá Osso, quien vive en Siria.

Osso dijo que la medida se produjo en medio de un cambio de las autoridades de seguridad en Hama. El sábado, Assad destituyó al gobernador Ahmed Abdul-Aziz.

La agencia noticiosa oficial siria SANA no ha dicho por qué fue destituido el gobernador. Pero algunos activistas indicaron temer que Abdul-Aziz, considerado simpatizante de los manifestantes, fue despedido para dar más libertad de acción a las fuerzas de seguridad en la ciudad.

Los soldados salieron de Hama luego que choques allí el 3 de junio concluyesen con la muerte de 65 manifestantes. Desde entonces, las calles habían estado bajo control de la oposición hasta el lunes.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos dijo que fuerzas de seguridad detuvieron a más de 20 personas en algunos barrios de Hama el lunes por la mañana. Indicó que residentes prendieron fuego a neumáticos y colocaron piedras en las calles para demorar el movimiento de las tropas.

Previamente en el día, tanques sirios ingresaron a una aldea del norte y abrieron fuego, hiriendo al menos a seis personas, en la continuación de una batida de semanas cerca de la frontera con Turquía para tratar de aplastar el alzamiento popular, dijeron activistas.

El ataque contra la aldea de Kfar Rumá se produjo horas después que fuerzas de seguridad matasen a dos manifestantes contra el gobierno e hiriesen a otros ocho en el suburbio de Hajar Aswad, en las afueras de Damasco, dijo el activista Abdul Rahman.

Los activistas aseguran que las fuerzas de seguridad han matado a más de 1.400 personas en Siria desde que se iniciaron los levantamientos contra Assad a mediados de marzo.

El régimen cuestiona la cifra y culpa de los disturbios a "matones armados" y conspiradores extranjeros.