El PRI parece encaminarse a una victoria electoral en el Estado de México, una entidad clave que podría darle impulso hacia los comicios nacionales en su búsqueda de la presidencia que perdió tras 71 años de gobierno.

Hay mucho más en juego que elegir a un gobernador cuando los votantes acudan a las urnas el domingo en esa entidad, que con 15 millones de personas es la más poblada del país y un referente para los comicios presidenciales de julio de 2012.

Eruviel Avila goza de una ventaja de 30 puntos porcentuales como candidato del Partido Revolucionario Institucional, que nunca ha perdido la gubernatura en más de 80 años. Pese a tener una ventaja tan amplia en las encuestas, Avila se comporta como si no la tuviera.

El candidato de 42 años de edad hace campaña desde que amanece hasta el anochecer. Ha prometido eliminar un impuesto a los vehículos para beneficiar a los conductores de taxis y autobuses, ha atraído el apoyo del partido político de los maestros y ha gastado en campaña más dinero por día que Felipe Calderón antes de ganar la presidencia en 2006, según un periódico de circulación nacional.

Eso es porque el PRI necesita una victoria avasalladora para crear un impulso que le haga sentirse cómodo en los comicios federales de 2012.

El candidato mejor colocado hacia esas elecciones presidenciales es Enrique Peña Nieto, del PRI y actual gobernador del Estado de México, que por población y poderío económico es más grande que algunos países de América Latina y hogar de crecientes suburbios pobres que rodean a la Ciudad de México.

Los otros dos grandes partidos, que están muy atrás en las encuestas y que en esta ocasión no forjaron coaliciones con las que han vencido al PRI en otros estados, también tratan de enviar un mensaje nacional: votar por el PRI es un retorno al pasado, cuando los "dinosaurios" ejercían el poder mediante la coerción, la corrupción y la intimidación.

Avila se enfrenta a Alejandro Encinas, de 57 años, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que durante las elecciones presidenciales de 2006 recibió más votos en el Estado de México a pesar del dominio del PRI en los gobiernos estatal y municipales.

En tercer sitio de las preferencias se ubica Luis Felipe Bravo Mena, de 58 años, del Partido Acción Nacional (PAN), la organización conservadora que desbancó al PRI al ganar las elecciones presidenciales en 2000 y 2006.

El PAN y el PRD intentaron formar una coalición para tratar de derrotar al PRI en el Estado de México — como hicieron el año pasado para ganar los estados de Oaxaca, Puebla y Sinaloa, tres bastiones priístas — pero fracasaron. Lo mismo ocurrió en otros dos estados, Nayarit y Coahuila, donde se espera que el PRI gane las gobernaciones el domingo.

La conclusión de las elecciones del año pasado fue que "con coalición, se puede derrotar al PRI ... Sin coalición, el PAN y el PRD no pueden derrotar al PRI", dijo José Antonio Crespo, analista político del Centro de Investigación y Docencia Económica de México (CIDE). Lo que sucedió este año "confirma lo que vimos el año pasado, pero en sentido contrario", agregó.

En todo México, los votantes están desilusionados con el PAN, que después de más de una década en el poder no ha logrado hacer cambios fundamentales en México, más allá de una notable guerra nacional contra la delincuencia organizada que ha causado un incremento en la violencia.

Desde que el presidente Calderón asumió el cargo, más de 35.000 personas han muerto por la violencia del narcotráfico, según el gobierno. Otras fuentes sitúan la cifra en más de 40.000.

Las luchas internas en el PRD han dejado al partido izquierdista en el desorden y el PRI ha aprovechado los vacíos abiertos.

Después de más de 80 años de existencia, el PRI mantiene una maquinaria fuerte y varias generaciones le muestran lealtad.

"Toda mi familia es priísta de corazón", dijo Aracely Hernández Mendoza, de 18 años, una residente de Texcoco, quien sufragará por primera vez y dijo que lo hará por Avila.

"Ser priísta me fue inculcado en mi familia, por mis abuelos, mi papás, mis hermanos ... Viene de sangre", agregó.

Después de montar una de las campañas electorales más caras de la historia de México, Avila se promovió sin descanso como un "demócrata". Según las encuestas de los periódicos El Universal y Reforma, el candidato del PRI tiene cerca de 60% de las preferencias, mientras Encinas está por debajo del 30%. Ambas encuestas tienen un margen de error de más o menos tres puntos porcentuales.

"Me centraré en el 3 de julio", dijo Avila la semana pasada a The Associated Press mientras hacía campaña electoral. "El 2012 ya vendrá", agregó.

Sin embargo, Miguel Angel Osorio Chong, un delegado del comité ejecutivo nacional del PRI, admitió que lo que suceda el domingo en el Estado de México será un referente.

"Veremos en este proceso dónde está la preferencia del mexicano", dijo.

El diario Reforma informó el mes pasado que la campaña de Avila gastó cerca de 4,4 millones de pesos diarios (376.000 dólares), arriba de los 3,4 millones de pesos (290.000 dólares) con los que Calderón ganó la presidencia. El equipo de campaña de Avila no respondió a las preguntas de la AP sobre el gasto.

A pesar de que los demás partidos han presentado denuncias ante el Tribunal Federal Electoral por presuntas violaciones de campaña del PRI, es muy probable que este partido gane las elecciones del domingo y difícilmente perderá los comicios nacionales del próximo año.

A pesar de sus sonoras derrotas en la última década, el PRI "no se renovó orgánicamente ni estructuralmente... En realidad piensan y actúan como los viejos priístas", dijo Crespo.

"La gente está dispuesta a votar por el PRI aunque no haya habido cambios democráticos", agregó.

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Los periodistas de The Associated Press Gloria Perez en Toluca, México, y E. Eduardo Castillo en la Ciudad de Mexico contribuyeron a este despacho.