El presidente sirio Bashar Assad destituyó el sábado al gobernante de una ciudad clave del centro del país tras una de las manifestaciones más grandes para exigir el fin de su régimen autoritario.

La decisión, anunciada por la agencia de noticias estatal SANA, fue considerada un intento de Assad de eliminar elementos débiles de su gobierno y posiblemente indicar que habrá otra represión contra la ciudad.

El reporte de SANA no dio razones para el despido del gobernador Ahmed Abdul-Aziz un día después que unas 300.000 personas participaron en una manifestación antigubernamental en Hama, la protesta más grande desde que empezó el levantamiento popular en marzo.

Las estimaciones del número de manifestantes y otros detalles no pudieron ser verificadas independientemente. El gobierno sirio le ha prohibido el ingreso al país a la mayoría de la prensa extranjera y ha restringido la cobertura periodística.

Las fuerzas de seguridad sirias se retiraron de la ciudad el mes pasado después de enfrentamientos en los que murieron al menos 65 personas.

Algunos organizadores de las protestas temen que la destitución del gobernador pudiera señalar que las tropas volverán a la ciudad, un importante símbolo de la resistencia.

En 1982, el difunto padre de Assad, Hafez Assad, tomó la urbe para reprimir una revuelta, en un enfrentamiento que dejó entre 10.000 y 25.000 personas muertas, según grupos por los derechos humanos.

Un activista que vive en Beirut, Wissam Tarif, dijo que la destitución del gobernador de Hama indica que Assad busca chivos expiatorios mientras los manifestantes continúan desafiando sus fuerzas de seguridad.

"No tiene las herramientas para reprimir las protestas. Para el Partido Baath, necesitan culpar a alguien", dijo Tarif, refiriéndose al partido gobernante del Siria.

Otro activista en Beirut, Omar Idibi, dijo que los habitantes de Hama respetaban al gobernador por tratar de evitar más violencia. Idibi dijo que temía que su despido podría permitir el regreso de las fuerzas de seguridad para reprimir a los manifestantes.

Al menos 24 personas murieron durante diversas manifestaciones el viernes. Algunos activistas dicen que el régimen ha matado más de 1.400 personas — la mayoría de ellas manifestantes desarmados_, pero el gobierno disputa esa cifra.