Los aeropuertos de Buenos Aires comenzaron esta mañana a retomar paulatinamente sus operaciones después de que el Servicio Meteorológico Nacional confirmara que se comenzó a disipar la nube de cenizas del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle, que este viernes volvió a afectar al espacio aéreo metropolitano.

Tanto en el aeropuerto internacional de Ezeiza, a las afueras de la capital argentina, como en el de vuelos domésticos y regionales de Buenos Aires, Aeroparque Jorge Newbery, empezaron a partir ya los primeros vuelos, que permanecían suspendidos desde ayer.

La aerolínea chilena LAN informó en un comunicado que en las primeras horas de este sábado despegaron desde Aeroparque sus primeros servicios a Sao Paulo (Brasil) y a las ciudades argentinas de Córdoba y Mendoza.

En el aeropuerto de Ezeiza comenzaron también a partir esta mañana una decena de vuelos de Aerolíneas Argentinas y diferentes compañías internacionales, principalmente a países de la región pero también a varios destinos de Europa y Estados Unidos.

No obstante, los vuelos a algunas ciudades del sur de Argentina, como Neuquén o Bariloche, el mayor centro de turismo invernal del país, continúan suspendidos debido a que sus aeropuertos permanecen no operativos por la presencia de ceniza volcánica en el espacio aéreo.

El aeropuerto de Bariloche está cerrado desde que entró en actividad el complejo volcánico chileno Puyehue-Cordón Caulle, el pasado 4 de junio, y no retomará sus operaciones al menos hasta el 8 de julio, anunció la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).

Este viernes Aerolíneas Argentinas inauguró un nuevo vuelo que une Mendoza con Santiago de Chile, como parte de un plan de la compañía aérea estatal para descongestionar progresivamente las terminales de Buenos Aires, que son escala obligada en la mayor parte de los vuelos tanto en el interior del país como hacia el exterior.

Además de la cancelación de cientos de vuelos, la dispersión de las cenizas del complejo volcánico chileno Puyehue-Cordón Caulle está provocando pérdidas millonarias en Argentina, principalmente en las provincias patagónicas de Río Negro (donde se encuentra Bariloche), Chubut y Neuquén, en las que se declaró la emergencia agropecuaria y está seriamente amenazada la temporada turística invernal.