Socialistas y comunistas coincidieron hoy en lanzar duras críticas al nuevo Gobierno de Portugal tras la presentación de su programa para esta legislatura, y advirtieron del impacto de su política de austeridad en el ciudadano medio.

Los dos candidatos a liderar el Partido Socialista (PS) luso, Francisco Assis y António José Seguro, mostraron su rechazo al impuesto extraordinario anunciado por el primer ministro, el conservador Pedro Passos Coelho, equivalente al 50 % de la diferencia entre la paga de Navidad y el salario mínimo (485 euros).

Esta tasa, que afecta a cerca de tres millones de trabajadores y pensionistas portugueses -quedan exentos los que reciben una cantidad inferior al sueldo mínimo- y con la que se espera ingresar 800 millones de euros, ha sido recibida con polémica en el país, e incluso algunos políticos de izquierda la han calificado de "robo".

Assis, líder parlamentario del grupo socialista la pasada legislatura y que compite con Seguro por el cargo de secretario general del PS -vacante desde la dimisión del ex primer ministro, José Sócrates-, consideró que el programa de gobierno de los conservadores lusos es "vago y lleno de consideraciones genéricas".

El aspirante socialista, que participó hoy en un acto con militantes en el municipio norteño de Trofa, declaró ante los periodistas que el Ejecutivo -formado por el Partido Social Demócrata y los democristianos del CDS-PP- no tiene "una estrategia clara para hacer frente a los problemas" que se le presentan a Portugal.

En su opinión, el nuevo impuesto supone una "injusticia" debido a que será sufragado por asalariados, algunos de ellos con sueldos "relativamente bajos".

Seguro, por su parte, se desplazó hasta Viseu -al norte del país- para mantener un encuentro con simpatizantes socialistas durante el que aseveró que el nuevo Gobierno, de signo conservador, "comenzó mal" su andadura.

"La austeridad debe corresponderse con la ambición de políticas públicas que estimulen el crecimiento económico", subrayó el candidato a la secretaría general del PS, quien insistió en que las medidas anunciadas por los conservadores significan "precisamente todo lo contrario".

El más crítico con el Gobierno, sin embargo, fue el líder del Partido Comunista de Portugal (PCP), Jerónimo de Sousa, quien en declaraciones a los medios consideró el nuevo impuesto extraordinario "un robo a miles de portugueses de parte de su subsidio de Navidad".

El secretario general de los comunistas -con 14 diputados en la Asamblea- incidió en que el programa de gobierno representa "un instrumento para la acumulación de beneficios por parte del gran capital" y exhortó también a los portugueses a "luchar" y "protestar" por las nuevas medidas.

Con la aprobación ayer del programa del nuevo Ejecutivo en el Parlamento -sin ser sometido siquiera a votación y tras dos jornadas de debate-, los conservadores asumieron sus funciones apenas un mes después de vencer en los comicios bajo la premisa de aplicar los ajustes y reformas pactados con las entidades internacionales a cambio del rescate, equivalente a 78.000 millones de euros.