Expedicionarios de varios países de América y Europa comenzaron hoy en El Salvador la expedición Ruta Maya 2011, con la cual tienen previsto visitar comunidades indígenas de este país, Honduras, Guatemala y México, informó hoy a Efe el director de la expedición, el peruano Rubén La Torre.

De acuerdo con La Torre, la expedición cuenta "por el momento con unos 60 participantes provenientes de España, Brasil, Chile, Bélgica, Eslovaquia, Estados Unidos, Guatemala, Panamá, Perú, Argentina Paraguay, Italia, entre otros".

También detalló que se inauguró la expedición en Izalco, 65 kilómetros al oeste de San Salvador, "porque tiene mucha trascendencia para la cultura indígena salvadoreña".

En dicha región se llevó a cabo en 1932 la insurrección más grande de campesinos del país, la cual fue reprimida por el entonces presidente militar, Maximiliano Hernández Martínez.

Algunos especialistas estiman que en el hecho murieron cerca de 25.000 indígenas y que a raíz de la masacre la identidad cultural casi desapareció en El Salvador.

La Ruta Maya 2011, denominada "En busca de Chichén Itzá y otras maravillas", tiene como principal propósito "escuchar la historia de los conquistados y visualizar a los indígenas", dijo La Torre.

La expedición, que inició hoy en este país, concluirá el próximo 10 de agosto en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en México.

De acuerdo con un comunicado de la Fundación Ruta Maya los expedicionarios permanecerán diez días en El Salvador, luego partirán hacia "los dominios de los Mayas Chortis en Honduras".

Después llegarán a Guatemala, donde permanecerán entre el 19 de julio y el 2 de agosto, período en el cual "visitarán los principales complejos arqueológicos de este país, conocido como el "Corazón del Mundo Maya". Finalmente, desde Guatemala iniciarán "la etapa final de su travesía rumbo a Chichén Itzá", dice el comunicado.

La Ruta Maya 2011 tiene como antecedente la Ruta Inka 2010, en la cual 115 jóvenes de Europa y América Latina recorrieron diez países latinoamericanos en dos meses.

La expedición salió de Bolivia en junio y concluyó en agosto en Guatemala, donde los participantes firmaron una declaración, en la cual, entre otros cosas, se comprometieron a ser los portavoces de los reclamos de los pueblos indígenas en todo el mundo y acompañarles en sus luchas.