El premio nobel de Literatura de 1992, el santalucense Derek Walcott, no estará presente en el XXI Festival Internacional de Poesía de Medellín por enfermedad, dijo hoy a Efe el director del evento, Fernando Rendón.

En un breve comunicado, acompañado de una certificación médica, Walcott señaló que su médico le indicó que no era prudente que viajara a Medellín por cuanto está aquejado por un virus que le afecta las vías respiratorias.

"Hubiera sido una bendición disfrutar de su compañía", dice el mensaje del poeta, nacido en el estado caribeño de Santa Lucía y quien había sido anunciado como una de las figuras centrales de este festival, que arrancó este sábado en Medellín (noroeste) y que se extenderá hasta el próximo 9 de junio.

De todos modos, esa sentida ausencia no fue óbice para que la cita entrara en materia y para que poetisas y poetas defendieran el papel que cumple este género literario en la agitada vida del siglo XXI.

Para el coordinador general del Festival, Gabriel Jaime Franco, el evento se ha convertido en un emblema no solo de Medellín, sino de Colombia.

En una rueda de prensa, recordó que durante los ocho días de la particular reunión se cumplirán unos 168 eventos en Medellín y en otros municipios.

Detalló que también se vivirán especiales momentos en otras ciudades del país, como Bogotá, Barranquilla, Cali, la isla de San Andrés, y Leticia, porque en cada una de ellas "se respirará poesía".

A esta cita concurren unos 90 poetas y escritores de 50 países que se darán a la tarea de seguir sembrando versos para que, cuando germinen, "haya gente mejor", como lo señaló el argentino Gabriel Impaglione, quien se mostró gratamente sorprendido de la cantidad y calidad de colegas con los que se ha encontrado en Medellín.

Aseguró que, contrario a lo que se dice, él considera que la poesía está más viva que nunca y que, incluso, hay más medios (Internet) que permiten dar a conocer los trabajos.

Por lo demás, también hubo una muestra de la música de la cantante sudafricana Madosini Latozi Mpahleni, quien tocó instrumentos que ella misma fabrica, lo que permitió al auditorio transportarse en el tiempo y la distancia al misterioso continente africano.