Unos 50 soldados yemeníes están desaparecidos después de participar en combates contra milicias islámicas en el sur del país, dijo un oficial militar el sábado.

Los soldados desaparecieron desde el jueves tras violentos enfrentamientos con Ansar al-Sharia, un grupo vinculado con Al-Qaida que opera en la ciudad sureña de Zinjibar, agregó el funcionario, que habló bajo condición de anonimato porque no está autorizado a hacer declaraciones a la prensa.

El jueves, 15 soldados y ocho milicianos islámicos murieron en combates en Zinjibar, indicó el funcionario. Dijo que no tenía más información sobre el destino de los soldados desaparecidos.

En otras partes de Yemen, hombres armados hicieron estallar un oleoducto fuera de operación en la provincia central de Marib. Se trató del más reciente de una serie de ataques contra el mismo objetivo en las últimas semanas, informaron fuentes oficiales el sábado. El ataque ocurrió el jueves, añadieron.

Las autoridades yemeníes dejaron de producir petróleo en mayo debido a los ataques repetidos y a conflictos laborales.

La creciente turbulencia en Yemen, que incluye la lucha del gobierno contra el ala más peligrosa de al-Qaida en el sur del país, ocurre en momentos en que el debilitado régimen del presidente Alí Abdalá Salé se enfrenta con varios oponentes.

Las fuerzas del gobierno parecen carecer de voluntad de luchar contra los extremistas islámicos, lo que aumenta el temor de que al-Qaida esté haciendo avances significativos.

Los avances recientes que han logrado los milicianos en el sur de Yemen, una zona del país cada vez más anárquica, son un claro intento de aprovechar el vacío de poder y la confusión causada por un levantamiento popular contra Salé, que comenzó en febrero.

El alzamiento cobró impulso cuando una camarilla de colaboradores cercanos del presidente, jefes militares y ministros de su gabinete se unieron a los manifestantes.

El presidente yemení, entretanto, permanece en Arabia Saudi, donde recibe tratamiento por heridas sufridas durante un ataque con cohetes el 3 de junio en su palacio en la capital yemení de Sana. Salé sufrió quemaduras graves y otras heridas.