El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, opinó hoy que la prensa paraguaya es peor que la de su país, con la que ha mantenido un fuerte y permanente pulso.

Durante su habitual informe de labores de los sábados, el presidente ecuatoriano se refirió a unas supuestas declaraciones suyas recogidas por la prensa paraguaya durante su reciente participación en la Cumbre presidencial del Mercosur, que tuvo lugar en Asunción.

Según el mandatario, en una entrevista, en la que se tocó el tema de la libertad de expresión, un periodista paraguayo le preguntó a Correa si teme que en el futuro le reconozcan como un presidente que censuró a la prensa, ante lo que el jefe de Estado aseguró que respondió que sólo le interesaba cumplir con su pueblo.

Sin embargo, agregó Correa, algunos periódicos paraguayos reprodujeron la declaración, entre comillas, en la que señalaban que el mandatario había dicho que no le importaba que le reconozcan como un gobernante censurador de la prensa.

Asimismo, el mandatario recordó que algunos diarios ecuatorianos reprodujeron las declaraciones, y que uno de ellos justificó su error aduciendo que las había tomado de las web de diarios paraguayos y que no había confirmado su veracidad.

"Deben entender que la prensa paraguaya es peor, pues, que la prensa ecuatoriana", reiteró Correa que nombró al diario ABC y lo calificó de "extrema derecha" y "terrible", aunque criticó la actitud de los periódicos ecuatorianos que reprodujeron la información sin contrastarla.

"Si hubiera sido una buena noticia del presidente no la hubieran publicado o hubieran ido a la fuente principal", pero como no lo era "enseguida" la publicaron, dijo Correa que advirtió de una supuesta "mala fe" de los diarios de su país que "sacan entre comillas palabras que nunca he dicho".

El nuevo pulso de Correa con ciertos medios ecuatorianos se da en un momento en que en la Asamblea Nacional se discute una ley para regulación a la prensa, que varios medios y la oposición consideran que podría afectar la libertad de expresión en el país, extremo negado por el mandatario.