Un partido en el estadio Unico de La Plata bastó para generar un ambiente de crisis en Argentina, que no supo vencer a un rival supuestamente débil como Bolivia, y sirvió como llamado de atención a los supuestos favoritos de la Copa América.

La historia podría repetirse el domingo, cuando el mismo estadio platense albergue el choque entre otro grande, Brasil, y un rival que en teoría no debería ofrecer demasiada resistencia, Venezuela.

¿Evitará el Brasil de Neymar y Ganso correr la misma suerte que la Argentina de Lionel Messi, que apenas pudo empatar 1-1 con Bolivia en su debut luego de quedar en desventaja?

"El favoritismo no representa nada" en estos días, comentó el sábado el técnico de Uruguay Oscar Tabárez. "A veces los antecedentes no se ratifican en la cancha. El partido de ayer (Argentina-Bolivia) fue un ejemplo".

"No hay que confiarse porque eso puede generar problemas", advirtió el estratega uruguayo, cuya selección llegó a las semifinales de la última Copa Mundial y es vista como la principal amenaza para Argentina y Brasil, los dos grandes del balompié sudamericano.

Si alguien dudaba que en el fútbol moderno no hay rivales fáciles, Bolivia se encargó de recordárselo. Nadie daba dos centavos por los bolivianos, que, sin embargo, le jugaron de igual a igual a los dueños de casa. Resistieron a pie firme sus ataques, encontraron un gol y arañaron otro que hubiera puesto el marcador 2-0.

Bolivia, con jugadores del montón pero aplicados, no dio ventajas y estuvo muy cerca de lograr lo que hubiera sido una victoria histórica ante una Argentina llena de jugadores que brillan en los mejores equipos de Europa.

Como ocurrió en la Copa Mundial, a Argentina le faltó juego de equipo. Lionel Messi volvió a ser el gran referente, pero careció de interlocutores. No terminó de hallar su lugar en el terreno de juego ni encontró con quién jugar.

"Ninguna de las premisas de (el técnico Sergio) Batista se cumplió", afirmó el comentarista Horacio Pagani en el diario Clarín del sábado. "Argentina no tuvo paciencia, ni toque ni posesión de balón. El equipo salió a 200 kilómetros por hora, nadie paró la pelota, nadie jugó a tocar. Fue pura confusión".

Pagani opina que Messi jugó muy retrasado, no en tres cuartos de cancha, donde más se hace sentir. "Le pasó lo mismo que con (Diego) Maradona en Sudáfrica: no sabe a qué jugó".

Las incorporaciones de Esteban Cambiasso y Ever Banega en el mediocampo, como generadores de juego para el tridente ofensivo de Messi-Carlos Tevez-Ezequiel Lavezzi no dieron los resultados esperados.

"Es evidente que al equipo le falta un conductor que pare la pelota, que organice el juego, que piense", sostuvo Pagani.

Mientras que Argentina presentó un equipo fogueado, Brasil combina jugadores de experiencia con jóvenes promesas, lo que, en cierto sentido, podría hacerlo más vulnerable.

Habrá que ver si el temperamental Neymar está a la altura de las circunstancias en su primera competencia importante con la selección. Y cómo reaccionan los brasileños si el gol tarda en llegar o si el rival encuentra un tanto, como le sucedió a Argentina.

Los encuentros Brasil-Venezuela y Paraguay-Ecuador pondrán en marcha el domingo el Grupo B. El C arrancará el lunes con Uruguay-Perú y Chile-México.