La décima marcha del orgullo gay realizada hoy en Lima congregó a unos 1.000 integrantes de la comunidad lésbica, trans, gay y bisexual de la capital peruana aunque con escasa cobertura de los medios locales.

La marcha partió del céntrico parque Campo de Marte y recorrió varias avenidas hasta la plaza Washington, donde el Centro Cultural de España organizó un concierto para celebrar la fecha.

Un gran camión con plataforma, seguido por otras dos camionetas y automóviles con parlantes, encabezó la movilización de activistas con las banderas multicolores, así como de "drag queens" bailando al ritmo de los tambores.

El Movimiento Homosexual de Lima (MHOL), que organizó por primera vez esta marcha hace 10 años, dijo que la movilización "constituye un paso en el largo camino de la igualdad ciudadana y es una conquista para nuestra democracia", según las palabras de su presidenta, Mary Vargas Vizcardo.

El MHOL defendió hoy, con su presencia en la marcha, la ordenanza municipal planteada por la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, para que todos los locales públicos y privados tengan un declaración de respeto a la identidad de género y no discriminación sexual.

Precisamente, la alcaldesa de Lima fue la invitada principal a la marcha, a pesar de que algunos sectores conservadores han rechazado la ordenanza que aún no ha sido aprobada por el concejo.

"Mientras en otros países de la región ya se discuten planes integrales de derechos y se reconoce el matrimonio igualitario, aquí los sectores más conservadores de las Iglesias católica y evangélica se niegan al reconocimiento de nuestra condición humana", comentó por su parte el activista Jorge Bracamonte, ex presidente del MHOL.

La ordenanza planteada por Villarán sería la primera a nivel metropolitano y responde a una promesa electoral, tras las agresiones sufridas por un grupo de lesbianas y gays en la Plaza Mayor de Lima, en febrero pasado, por parte de la policía.

La primera voz levantada contra la ordenanza fue la del arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, quien afirmó que "la Iglesia no la verá con buenos ojos" y recomendó a la alcaldesa que se ocupe de temas "más importantes" para la ciudad.