Los bomberos avanzaban en su batalla contra un incendio en el pueblo de Los Alamos, aliviando temores de que las llamas amenazarían a un laboratorio nuclear cercano, pero surgieron preocupaciones el viernes en torno a un territorio considerado sagrado por una tribu indígena.

El incendio forestal ha quemado unos 420 kilómetros cuadrados (162 millas cuadradas) de territorio en los últimos seis días, convirtiéndose en el más grande en la historia de Nuevo México. Vientos erráticos y la maleza seca ayudaron al incendio a sobrepasar el fuego de los Lagos Secos en 2003, que duró cinco meses y quemó 38.000 hectáreas (94,000 acres) del Bosque Nacional Gila.

El Laboratorio Nacional Los Alamos permanecía cerrado. Los bomberos descartaron la posibilidad que los miles de residentes evacuados y los empleados del laboratorio retornaran a sus vidas normales el viernes.

Pero los bomberos encargados de batallar el masivo incendio confiaban que lograrían evitar que las llamas se extendieran por un cañón que llega al laboratorio y al pueblo.

El vocero de los bomberos Rick Barton dijo que la mayor amenaza ahora es el clima.

"La buena noticia es que podría haber menos vientos erráticos pero será mas caloroso y seco", explicó.

El jefe del Pueblo de Santa Clara, Walter Dasheno, dijo que su comunidad está consternada por las noticias que le llegan: sitios culturales han sido destruidos, recursos forestales han sido perdidos y han desparecido animales y plantas de los cuales dependen los 2.800 habitantes del pueblo.

"Nunca hemos visto un incendio así", dijo Dasheno en una entrevista telefónica con The Associated Press.

Dijo que la tribu evalúa la posibilidad de evacuar al pueblo si el incendio se acerca más.

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Bryan reportó desde Albuquerque y el periodista especializado en ciencia Seth Borenstein en Washington contribuyó para este despacho.