El estado de Kansas evitó convertirse en la primera entidad en Estados Unidos sin una clínica autorizada para efectuar abortos al otorgar un permiso a un proveedor para seguir practicándolos bajo nuevas normas que son cuestionadas en una corte federal.

Las nuevas reglas del Departamento de Salud y Medio Ambiente de Kansas señalan a las clínicas con qué medicamentos y equipo deben contar, de qué tamaño deberán de ser sus habitaciones y cuál es la temperatura permitida en salas de procedimientos y de recuperación.

Las nuevas normas entran en vigor este viernes.

La ley de permisos forma parte de una ley sin precedentes contra el aborto que ha sido aprobada por las legislaturas controladas por los republicanos en varios estados. De forma colectiva, las medidas crean una serie de nuevos obstáculos legales, financieros y psicológicos para las mujeres que quieren interrumpir un embarazo y los médicos que los practican.

Kansas cuenta con tres clínicas de abortos, todas en el área de Kansas City, y dos de ellas no han obtenido las licencias y no pueden practicar abortos legalmente a menos que intervenga una corte federal.

Una audiencia para los otros proveedores además de Planned Parenthood — que obtuvo el permiso el jueves — está programada para este viernes en Kansas City.

Los partidarios de las nuevas normas opinan que las licencias protegerán a las pacientes, pero quienes están a favor del aborto las consideran una carga deliberada porque el gobernador Sam Brownback es un republicano que se opone a la interrupción del embarazo.