La nueva línea de alta velocidad entre Shanghái y Pekín, los dos principales polos económicos de China, inaugurada este jueves y que hoy mismo empezó a funcionar para el público, va a reforzar de manera indirecta la economía de las zonas que atraviesa, que ya son las más desarrolladas del país.

Además de unir por tierra, en poco más de cinco horas, los 1.318 kilómetros que separan Shanghái de Pekín, la línea supone acelerar los intercambios entre el delta del río Yangtsé, en torno a Shanghái (este) y la Franja Económica del Mar de Bohai, junto a Tianjin y Pekín (noreste), las zonas con la economía más dinámica de China.

Mientras alivia parte del tráfico de pasajeros sobre todo de avión, pero también de viajeros en líneas de tren más lentas o por carretera, la alta velocidad también permitirá destinar más trenes lentos al transporte de mercancías, por lo que los expertos chinos esperan una caída de los costes logísticos entre ambas regiones.

A largo plazo, incluso, se espera que la nueva línea impulse aún más la urbanización de estas zonas costeras, y que llegue a multiplicar el producto interior bruto de todo el eje Shanghái-Pekín en un 20 por ciento, aseguró Zhao Hong, subdirector del Instituto de Investigación Económica de la Academia de Ciencias Sociales.

Según explicó Zhao esta semana a la revista económica Beijing Zhoubao, probablemente la línea impulsará también la creación de nuevos núcleos de transporte modernizados en sus principales estaciones, a imitación del de Hongqiao en Shanghái, que une la estación ferroviaria a un aeropuerto y líneas de metro y autobús.

Más de la cuarta parte de los más de 1.300 millones de habitantes de China viven en las provincias y municipalidades que atraviesa la línea: Shanghái, Jiangsu, Anhui, Shandong, Hebei, Tianjin y Pekín, y las rutas de transporte que pasan por ahí acaparan hoy el 10,2 por ciento de los viajeros y el 7,2 por ciento de las mercancías que se mueven en el país.

"La limitada capacidad de transporte de pasajeros y mercancías de las líneas de tren actuales entre Pekín y Shanghái han ralentizado los intercambios entre ambos centros económicos", dijo por su parte Wang Zhitai, subdirector de la Sociedad de Logística de China.

Con la nueva línea, el trazado de ferrocarril común, que va casi en paralelo, podrá ser mucho más utilizado para el transporte de mercancías, lo que aumentará su capacidad de transporte hasta las 130 millones de toneladas anuales.

Así, los nuevos trenes CHR380 "reducirán de manera sustancial el tiempo de viaje y liberarán espacio de carga para otras líneas", aseguró a la revista Sun Zhang, profesor del Instituto de Investigación de Transporte Ferroviario Masivo en Zonas Urbanas de la prestigiosa Universidad de Tongji, en Shanghái.

El diario South China Morning Post publica hoy un experimento llevado a cabo con dos de sus periodistas, que salieron a la misma hora de su corresponsalía de Shanghái, uno en tren de alta velocidad y otro en avión, para ver quién llegaba antes a su oficina de Pekín.

El avión tuvo uno de los habituales retrasos en esa ruta, y el periodista que lo usó llegó tan sólo una hora y cuarto antes que su colega del tren, quien viajó de manera mucho más cómoda y relajada, y a mitad de precio.

A las ventajas del tren se suman la mayor puntualidad y el mayor silencio (61 decibelios en los trenes cuando van a 300 kilómetros por hora contra 81 decibelios en un avión Boeing al despegar, según la prensa oficial china), por lo que las aerolíneas están empezando a recortar discretamente sus precios.

José Álvarez Díaz