El espíritu del célebre novelista estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961) mantiene una fascinante presencia en Cuba, donde se le recuerda como "mito, historia y leyenda viva" al cumplirse 50 años de su trágica muerte.

Basta caminar por "Finca Vigía", el que fue su apacible refugio en las afueras de La Habana, o visitar el pueblo de pescadores de Cojímar, el Hotel "Ambos Mundos" y el bar "Floridita", para sentir la huella de aquel literato por los lugares donde vivió, escribió, pescó y bebió durante sus largas estancias en la isla caribeña.

Algunos estudiosos ven ese recorrido por La Habana como una "peregrinación nostálgica" en busca de nuevas facetas de Hemingway, un personaje con un atractivo especial por su raro talento para mezclar al intelectual con el hombre de acción.

La casona de "Finca Vigía", situada a unos 15 kilómetros al este del centro de La Habana, durante más de veinte años la residencia cubana del escritor y se convirtió en el "Museo Ernest Hemingway" después de su muerte el 2 de julio de 1961, cuando se suicidó de un disparo con una escopeta en Idaho (EE.UU.).

En una carta dirigida a su amigo Karl Wilson, en 1952, Hemingway le dijo: "siempre tuve buena suerte escribiendo en Cuba... me mudé de Key West para acá en 1938 y alquilé esta finca y la compré cuando se publicó 'Por quien doblan las campanas'. Es un buen lugar para trabajar porque está fuera de la ciudad y enclavado en una colina".

Cincuenta campanadas marcarán en la media tarde de mañana sábado, el inicio del principal acto que se celebrará en Cuba por la conmemoración, con sede en el Museo Hemingway, según adelantó a Efe su directora, Ada Rosa Alfonso.

"Nosotros somos Cuba para celebrar este acontecimiento. Esta era su casa, su hogar cubano", señaló la directora del museo.

El museo conserva una colección de unos 22.000 objetos personales y documentos que pertenecieron al novelista, entre libros, trofeos de caza, discos, armas, documentos como cartas y fotos, y además su yate "El Pilar", que tuvo como patrón al pescador Gregorio Fuentes, quien inspiró el solitario personaje de "El viejo y el mar".

El recuerdo de muchas de sus costumbres, aficiones y preferencias reflejados en objetos personales, hasta las recetas de cocina de su última esposa, Mary Welsh, preparadas a base de mariscos y pescados, o las anotaciones que hacía diariamente en una pared del cuarto de baño para vigilar su peso.

"Aquí vienen visitantes del mundo entero. El año pasado 50.000 cubanos y extranjeros pasaron por el museo", señaló y como detalle añadió que "es muy raro que un norteamericano que esté de visita en La Habana no llegue a 'Finca Vigía'".

"Hemingway es mito, historia y leyenda, porque se ganó un lugar en la historia de nuestro país", afirma Alfonso y resalta que "se relacionaba con todos los sectores sociales del país", desde la aristocracia hasta los más humildes hombres de mar y vecinos de su residencia, en la popular barriada de San Francisco de Paula.

"Se declaró un cubano más, cuando obtuvo el premio Nobel de Literatura 1954 con la novela "El viejo y el mar", que escribió en "Finca Vigía", y decidió entregar esa medalla al santuario de la Virgen de la Caridad de El Cobre, que es la Patrona de Cuba y de los pescadores.

El propio Hemingway dijo en una oportunidad que el argumento de esa novela había surgido de la rica experiencia que vivió "en medio de la gente de Cojímar", un lugar donde se sentía "ciudadano".

Esa comunidad situada al este de La Habana también se sumará a los homenajes con un acto ante un busto del novelista erigido a su memoria en 1962 con bronce recolectado por los pescadores, en el que aparece con imagen sonriente y mirando hacia el mar.

Las actividades para recordar en Cuba su muerte comenzaron en junio pasado con el XIII Coloquio Internacional dedicado al escritor norteamericano para revelar facetas aún desconocidas de su vida y obra, resultantes de nuevas investigaciones académicas.

Durante ese coloquio se anunció que el primer tomo de una recopilación de cartas inéditas de la juventud del escritor será publicado en octubre próximo.

"Si se hurga bien en su correspondencia y cuando se tenga acceso a sus documentos restaurados, digitalizados y otros que aún no se han hecho públicos como su testamento y actos de buena voluntad, entonces saldrán a la luz nuevos detalles", apuntó Alonso.

"Siempre hay un hálito de misterio en los grandes hombres", sentenció la especialista.